El futuro del Sistema Único de Salud (SUS) y de los bonos sociales fue tema de debate entre las candidatas a senadoras Susana Bejarano, por Alianza Popular, y Soledad Chapetón, por alianza Unidad.
En entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón, ambas, expresaron su compromiso con la continuidad de estas políticas, pero plantearon posturas distintas respecto a su financiamiento, gestión y sostenibilidad.
SUS
Bejarano defendió la continuidad del SUS, al que calificó como un “salvavidas” para la mayoría de los bolivianos. En particular “aquellas personas que no están ni en el estado ni de pronto están trabajando en empresas establecidas”. La propuesta plantea una “reingeniería” que garantice la sostenibilidad financiera sin recortes, mediante subsidios focalizados y “facilidades” a la producción nacional de medicamentos.
Chapetón, por su parte, propuso “descentralizar los recursos públicos” para articularlo con múltiples prestatarios. Denunció que “el sistema de salud recibe muy poco dinero del gobierno central”. Planteó redistribuir los recursos del Estado, con un esquema 50-50 de regalías entre el nivel central y los gobiernos subnacionales, aunque sin detallar cómo se resolvería el actual déficit fiscal.
Podría interesarle: Solo los votos válidos definen la distribución de curules en la Asamblea
Bonos
Respecto a los bonos, ambas candidatas coincidieron que deben mantenerse e incluso fortalecerse. Sin embargo, la discusión se agudizó en torno a su financiamiento.
Bejarano cuestionó la viabilidad de prometer más bonos y ajustes fiscales al mismo tiempo, como establecen algunos partidos. Señaló que los bonos se sostienen en gran parte gracias a las empresas estatales, y que, cerrar esas empresas, implicaría quitar la base de financiamiento social. La propuesta plantea un “ajuste inteligente” de las subvenciones “que no les afecte a las grandes mayorías”.
Chapetón defendió que “de las empresas deficitarias no sale nada” y que es necesario revisar caso por caso cuáles empresas estatales deben mantenerse bajo criterios de rentabilidad y servicio a la población. Aseguró que su propuesta no es contradictoria, ya que los bonos deben financiarse con recursos de empresas estratégicas y con una drástica reducción del “gasto insulso” del aparato estatal.
Pacto fiscal
Finalmente, el debate llevó al tema del pacto fiscal y la redistribución de competencias. Bejarano advirtió que no se puede ofrecer más recursos a gobernaciones y municipios “cuando no hay recursos”. Planteó que una eventual redistribución debe hacerse con información transparente “sobre la mesa”, no “en un programa de gobierno”. Rechazó que la solución esté en “achicar el Estado” sin antes revisar el funcionamiento institucional y los recursos disponibles.
Chapetón, en cambio, señaló que el gobierno central absorbió los niveles subnacionales al convertir “sus mini alcaldías y sus mini gobernaciones en sus ministerios”. Planteó una reestructuración institucional que devuelva competencias y recursos a las entidades autónomas, junto a una nueva arquitectura del Estado que garantice “meritocracia” e “independencia” de la administración pública.





















































































