En marzo de 2019 fui coordinador de un laboratorio sobre investigación del arte en el CCP de Santa Cruz, época en la que cumplía el rol de investigador de la institución. El facilitador que se contrató en aquella gestión fue el curador y artista Ramiro Garavito (1956–2025), fallecido el pasado domingo 29 de junio. Se fue como una referencia e impulsor clave en Bolivia del crecimiento de un arte menos tradicional, más ecléctico y heterodoxo.
Aquel año de 2019, conversamos con Garavito por medio de correos electrónicos sobre las temáticas y actividades que podría aportar el laboratorio. Garavito vivía en Cochabamba, y le pareció sensacional que, desde una institución ligada al Estado, se estuviera presupuestando actividades destinadas a potenciar la rama de la investigación artística, uno de los puntos ciegos de la formación académica en artes.

Sobre la modalidad, Garavito insistió en que debía ser teórica, no le interesaba generar prácticas en el espacio. Llegó armado con sus diapositivas y una serie de reflexiones que sostenía aún en su trabajo actual de docencia en Cochabamba. Bautizó el laboratorio con el sugestivo «Experimentos teóricos en arte contemporáneo». La convocatoria para asistir de manera gratuita, previa inscripción, resultó un éxito; gran variedad de artistas de distintas edades se anotó, la mayoría estudiantes de la universidad pública, pero también el mismo Roberto Valcárcel –que escuchó muy atento todas las sesiones en primera fila–; también estuvo presente el curador de Kiosko Galería, Rodrigo Rada, viejo amigo y cómplice de Garavito en la organización de la Bienal Contextos en la capital valluna. Muchos de los jóvenes talentos que asistieron a ese laboratorio, hoy en día son nombres ya más conocidos con presencia en exposiciones colectivas y otras individuales.
Un laboratorio de este tipo, coincidían Garavito y Valcárcel, era una oportunidad para sustraerse del ruido cotidiano, encerrarse en un espacio en torno a unas premisas, y explorar en torno a fundamentos y problemas de producción de obras.

Garavito dividió el laboratorio en cinco sesiones, y le dedicó el mayor tiempo a cuestiones conceptuales. Quiso precisar definiciones de arte, estrategias de Arte Contemporáneo para manejar conceptos, y mencionar la situación del arte en el escenario global más comercial, el llamado mainstream. Pero lo que más participaciones y preguntas generó fue el tema del carácter de indefinición en el que vive el arte contemporáneo.
Sabido es que Garavito reivindicó siempre una mirada sobre el arte que lo acercaba al uruguayo Luis Camnitzer, quien ha teorizado profusamente sobre el arte como forma de conocimiento. En torno a este tópico, recomendable es leer una excelente publicación de Garavito editada por Kiosko y AECID: El invento arte. Textos escogidos 1998-2017. Y su último libro, que fue editado por A- Ediciones, titulado Arte, conocimiento e incertidumbre. Fragmentos ininterrumpidos, donde desarrolla de manera más continuada sus pensamientos sobre la conexión entre arte y epistemología.

Fue también en las sesiones donde Garavito señaló que el arte contemporáneo debe tener un carácter de laboratorio, es decir, que el experimento debe considerarse base intrínseca del arte contemporáneo, tal como lo inauguraron las vanguardias. Recalcó que la experimentación debe conducir a la investigación: «La experimentación no puede quedarse solo en experimentación, tiene sentido cuando se encauza dentro de una línea de investigación».
Ante la pregunta surgida sobre cómo se podía reconocer cuándo se está frente al arte contemporáneo, evitando caer en el desdibujamiento de la premisa posmoderna del «todo vale», lo que propuso Garavito fue una lista de sus apuntes donde marcaba 19 características del Arte Contemporáneo. Citó y se extendió en cada uno de los puntos. Ahora en este artículo, incluimos esa lista tal como nos fue compartida en aquel laboratorio.
Si la mejor manera de honrar a los pensadores que dejan esta vida es manteniendo vivos los planteamientos de su trabajo, hemos deseado que ese sea el caso en esta ocasión.

Características del Arte Contemporáneo
Por Ramiro Garavito
- Afirmación del experimento como estrategia para abrir las posibilidades de lo real, para posibilitar lo que aún no existe.
- Hacer arte permanentemente en la frontera del arte.
- Se hace arte sobre la base del paradigma del collage, es decir, el collage como concepto en tanto convivencia simultánea de lo diverso, de fragmentos diversos, culturales, políticos, presente, pasado.
- Atención crítica a la realidad cotidiana y al presente cultural, social o político. El arte contemporáneo es contextual por naturaleza.
- Rechazo a toda forma de determinación a priori, sea esta estética, ética o política.
- Cuestionamiento a los límites entre lo privado, lo íntimo y lo público. El yo es inseparable del mundo.
- El proyecto artístico como plan de trabajo, cuyo punto de partida es una idea o concepto que señala el sentido en que se interpreta la realidad del presente.
- El arte está asociado a una práctica de carácter cognitivo, en la medida en que reinterpreta y resignifica la realidad.
- Nada es literal, todo es metafórico, alusivo, denotativo. Nada en el arte es obvio.
- Revalorización positiva de las nociones de “fragmento” y “proceso”, en tanto modos de entender la realidad. (en contraposición a nociones como “totalidad” y “producto terminado”)
- Fusión de las diversas dimensiones del ser humano (razón, sensación, sentimiento, emoción, juego, etc.) presentes en toda experiencia estética.
- Ausencia de propósitos o agendas ideológicas.
- La realidad es un producto cognitivo construido, es un montaje. La realidad está editada. (el concepto de “deconstrucción” proviene de esta afirmación).
- Afirmación de nuevas categorías artísticas como la creación, la invención, la construcción, sin que eso sea rechazo de otras categorías tradicionales como la de representación o la expresión.
- La atención principal del arte ya no es hacia la realidad de la naturaleza (en tanto reiteración de la misma), ni hacia la realidad ensimismada del mismo arte, ni solo la realidad interna del individuo (expresionismo), sino la realidad compleja de la cultura Individuo más sociedad).
- Despreocupación por la autonomía del arte (“En la época de la reproductibilidad técnica, el arte no solo se desligó de su fundamento cultural, sino que el halo de su pretendida autonomía se extinguió para siempre” (W. Benjamín.)
- El arte está marcado por un eclecticismo multirreferencial y la apropiación de elementos del pasado histórico que sean capaces de responder al interés del presente.
- El objeto artístico ha perdido su artisticidad ontológica. Todo artefacto se convierte en obra de arte cuando alcanza ciertas condiciones que son legitimadas por la institución artística, el mundo del arte incluido el público espectador.
- La obra de arte es polisémica por naturaleza, es decir, tiene muchos significados. La polisemia proviene de una interpretación de la complejidad y la incertidumbre que caracteriza a la realidad contemporánea. H. Eco afirma que “la obra abierta” introduce la indeterminación como forma necesaria para interpretar la realidad del presente.





















































































