Las microfinanzas y las inversiones en micro, pequeñas y medianas empresas también estuvieron representadas en el Foro Económico Internacional, en Panamá. Este tipo de unidades productivas aportan más del 30% del PIB regional, pero enfrentan severas brechas de acceso a recursos. Esta realidad fue uno de los ejes centrales del encuentro auspiciado por CAF.
En el panel «Banca Comercial como Motor de Desarrollo en América Latina y el Caribe», la gerente general de BancoSol, Verónica Gavilanes, presentó un diagnóstico contundente: la región sigue siendo la más desigual del mundo, con 162 millones de personas en situación de pobreza. «El emprendimiento es un antídoto clave frente a la pobreza y la desigualdad», afirmó.
Potencial de las microfinanzas
La ejecutiva señaló que, aunque el 70% de los adultos en la región tenía una cuenta bancaria en 2024, esta cifra aún se sitúa por debajo del promedio de países de ingresos bajos y medios. «El gran reto de la banca comercial es enfocarse en este segmento con alto potencial transformador y mejorar su propuesta de valor», aseveró.
Gavilanes también resaltó el caso boliviano como ejemplo en inclusión financiera digital. El sistema QR Simple alcanza a 3,6 millones de usuarios.
En el evento se subrayó, además, el rol de las alianzas público-privadas para escalar soluciones. Esto es así porque la digitalización por sí sola no resuelve brechas estructurales como la falta de garantías o la capacitación limitada. La convergencia entre banca tradicional, fintechs y políticas de fomento se vislumbra como el camino para transformar el acceso al crédito en un verdadero catalizador de desarrollo inclusivo.




















































































