Amedida que las transacciones con criptomonedas crecen en Bolivia, también lo hacen los riesgos asociados. Expertos advierten que, aunque la actividad del mercado cripto se ha disparado desde su regulación, los hábitos de seguridad de los usuarios no han avanzado al mismo ritmo, dejando a miles de bolivianos vulnerables a ciberataques.
Dante Rivadeneyra, economista con amplia trayectoria en la industria financiera y transformación digital, sostiene que esta es una preocupación crítica que requiere atención inmediata. «La seguridad va a ser un tema permanente. No lo veo como un tema de coyuntura o que pasa en ciertas circunstancias», señala, enfatizando que la protección digital debe ser una práctica constante para todos los usuarios.
«Aunque el dinamismo del mercado cripto en el país ha ido creciendo en los últimos años, sobre todo desde que se reguló por parte del Banco Central de Bolivia, ha crecido mucho la actividad. Pero creo que todavía, en la misma medida, no han crecido los hábitos de seguridad», comenta el especialista.
Riesgos reales
Los riesgos no son teóricos. Hay casos de personas que invirtieron en criptomonedas durante meses solo para perder su capital cuando les hackearon el celular. Rivadeneyra explica que estos eventos suceden “generalmente, por temas de funcionalidad y hacerlo de manera fácil. Las personas tienen esas billeteras como aplicativos en su celular y las tienen habilitadas para utilizarlas en cualquier momento y, por lo tanto, no poner contraseña o, al menos, por un determinado momento, tener ese acceso libre. Entonces, claro, si ellos pierden el dispositivo, como no hay otro mecanismo adicional de seguridad, entonces las personas que acceden a ese dispositivo pueden tranquilamente hacer transacciones».
Autenticación de dos pasos
Para protegerse, Rivadeneyra sugiere implementar medidas básicas pero efectivas. «Lo que recomendamos siempre es un mecanismo de doble autenticación», señala, explicando que este sistema requiere dos pasos de verificación: primero una contraseña o huella digital, y luego un código único que llega por SMS o correo electrónico.
Sin embargo, advierte sobre un detalle que puede hacer toda la diferencia. «Si llegara el pedido de autenticación a tu correo electrónico, pero tu correo electrónico también está en tu celular y con libre acceso, no serviría de nada. Entonces, cada persona tiene que ver que esa doble autenticación llega a un dispositivo también seguro».
Diversificación como estrategia
Más allá de la autenticación, Rivadeneyra recomienda diversificar dónde se almacenan las criptomonedas. «Pueden llevar a billeteras frías, a billeteras descentralizadas. Entonces, de alguna manera, pueden proteger al menos parte de sus activos en otro tipo de mecanismo, de plataforma, tal vez en las cuales no se transaccione a diario», explica.
La idea es simple: mantener en billeteras digitales solo la cantidad que se usa regularmente para transacciones, mientras que el resto se guarda en almacenamiento de largo plazo en plataformas más seguras.
Madurez digital
«Creo que los bolivianos estamos madurando tanto en el uso y esperamos que también se acelere estas buenas prácticas y estos buenos hábitos de seguridad», asevera Rivadeneyra.
La responsabilidad recae tanto en los usuarios, que deben educarse y adoptar medidas de protección, como en las plataformas y las autoridades regulatorias, que deben fortalecer los marcos de seguridad.
Mientras el mercado de criptomonedas continúa expandiéndose en Bolivia, la pregunta ya no es si implementar medidas de seguridad, sino cuánto tiempo pueden permitirse las personas esperar antes de hacerlo.




















































































