Marcos Urarte, consultor estratégico internacional y speaker del Foro Empresarial Regional 2026, compartió una mirada profunda sobre los desafíos geopolíticos, económicos y tecnológicos que enfrenta América Latina en un mundo en plena transformación.
—¿Cómo ha visto el desarrollo del evento en estas jornadas?
— Me parece una iniciativa súper apropiada y más que coincida, y lo que voy a decir puede parecer un contrasentido, con los problemas que hay en algunas partes del país, problemas muy graves. Pero me da la sensación de que este evento lo que transmite es futuro, y lo que transmite son ganas de tirar para adelante, con lo que me parece una enorme iniciativa.
— ¿Cómo ve las oportunidades que tiene Sudamérica y Bolivia?
— Estamos viviendo un momento apasionante como observador, apasionante, pero a la vez preocupante, en el sentido de que como en toda situación de transformación, este nuevo orden mundial, que yo le llamo la era del reorden en la que estamos, cada región intenta situarse. Latinoamérica tiene una serie de activos importantísimos estratégicos, tiene una pirámide de salud demográfica bastante sana, es muy autónoma en lo que serían alimentos, tiene enormes recursos materiales, energía, materias primas, etc.
También tiene una enorme biodiversidad, pero yo creo que a veces, y haciendo un cierto sarcasmo, creo que cuando a alguien, en este caso a una región, le dan tantas cosas, ponen en la otra balanza algo para compensar negativo. Y en este caso han puesto a los políticos para compensar todo lo bueno. El futuro podría ser tremendamente bueno si somos capaces de aprovechar esta extrema bipolarización que hay por la supremacía mundial entre China y EEUU.
América Latina tiene unos recursos muy apetecibles por los dos grandes bloques, y creo que deberíamos saber negociar y sacar lo mejor de cada uno.
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— ¿Cómo ves los desafíos que está encarando Sudamérica y Bolivia en la coyuntura actual?
— Por ser sincero, creo que mal. Hay que entender que, en este momento, si por ejemplo mencionas la inteligencia artificial, está habiendo una lucha por la supremacía mundial en inteligencia artificial y, como en casi todo, entre Estados Unidos y China. Europa en eso también es irrelevante. De las 50 empresas tecnológicas más importantes del mundo, de las 50 solo cuatro son europeas.
Cuando esto lo extrapolamos a América Latina, la situación todavía es mucho peor. Creo que es un tren que hemos perdido, y lo importante no va a ser tener las mejores tecnologías, sino qué hacemos con esas tecnologías, y eso está al alcance de cualquier país, de cualquier región del mundo.
Hay que cambiar la mirada, ya no hay que considerar a la inteligencia artificial como una herramienta, sino como una capacidad estratégica. Esto significa que los líderes de las empresas realmente tienen que hacer un esfuerzo enorme, para ser capaz de transformar sus organizaciones a través de la inteligencia artificial.





















































































