Durante este año, Bolivia tendrá el crecimiento más bajo de la región y enfrentará una contracción de -3,2%, según las proyecciones del reciente informe Perspectivas económicas para América Latina y el Caribe presentado por el Banco Mundial.
El informe presentado este miércoles señala que el Producto Interno Bruto (PIB) boliviano caerá en -3,2% este año. Sin embargo, la economía podría recuperarse en 2027, cuando el organismo prevé un crecimiento de 4%.
Asimismo, su proyección para 2025 muestra un decrecimiento de -2.1%.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de enero a septiembre de 2025, la economía boliviana registró un decrecimiento acumulado de -1,63%.
Las proyecciones del Banco Mundial se dan en un contexto de ajustes en el país luego de la llegada del gobierno de Rodrigo Paz.
Bolivia arrastra una crisis económica durante los últimos años tras el declive de las exportaciones y el elevado costo del subsidio a los combustibles, lo que ha sumido al país en un déficit fiscal crecimiento y una inflación que recién este año ha comenzado a frenarse.
Una de las primeras medidas que asumió el actual gobierno fue la eliminación del subsidio a los carburantes y se comprometió a reducir el déficit fiscal.
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Región
En ese contexto, las estimaciones del Banco Mundial muestran que la economía boliviana tendrá aún un periodo de ajustes y decrecimiento antes del rebote hacia un crecimiento de 4% en 2027.
A inicios de este año, el ministro de Economía del país, Gabriel Espinoza, estimó que este año Bolivia podría dar una sorpresa, revertir las previsiones de organismos internacionales y registrar un leve crecimiento económico.
En la región, la previsión dice que Paraguay tendrá el mayor crecimiento con 4,4%, seguido de Argentina con 3,6%.
El informe del Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerá un 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025.
En tanto, el crecimiento para 2027 se proyecta en un 2,4%. Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo, señala un boletín del Banco Mundial.





















































































