Bolivia continúa entre las economías más frágiles de la región en materia de deuda soberana, según el informe “Perspectivas de la deuda soberana de América Latina 2026” de Fitch Ratings, que volvió a ubicar al país en la categoría “CCC-”, una nota que implica riesgo de default o reestructuración.
El análisis, citado por Bloomberg Línea, indica que Bolivia fue el único país degradado en 2025, quedando por debajo de naciones con trayectorias económicas complicadas como Argentina y Ecuador, ambas calificadas en “CCC+”.
Fitch recuerda que rebajó la nota del país de “CCC” a “CCC-” en enero, advirtiendo que, aunque no se evidencia un incumplimiento inmediato, el margen de seguridad se ha reducido y la vulnerabilidad financiera es elevada. La agencia menciona como factores de preocupación los “desafíos severos” para atender próximos vencimientos de deuda, en un entorno internacional incierto.
Fitch Ratings
El informe también resalta que el riesgo país de Bolivia se sitúa en 673 puntos, una mejora respecto a fines de 2024, cuando cerró en 2.087 unidades, pero aún se mantiene entre los más altos de América Latina. Solo Venezuela supera ampliamente ese nivel, con más de 11.000 puntos.
Aun así, Bloomberg subraya que los bonos soberanos bolivianos mostraron en 2025 una “fuerte compresión de rendimientos” tras el cambio político que puso fin a las casi dos décadas de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), lo que generó expectativas positivas en algunos mercados.
«No obstante, el rendimiento soberano de Bolivia tuvo una enorme compresión en 2025, al calor del giro político, dado que las elecciones presidenciales terminaron con 20 años de hegemonía de la Izquierda», señaló respecto a los resultados de la segunda vuelta electoral.
Mientras el Gobierno actual asegura avances en el abastecimiento de combustibles y cierta estabilización del mercado cambiario, Fitch recuerda que estos progresos no modifican por ahora la percepción global de riesgo, pues Bolivia sigue en una de las categorías más bajas de toda la región, condición que limita su acceso a financiamiento y exige medidas estructurales para recuperar la confianza internacional.
Las actuales autoridades aseguran que el país accederá financiamiento externo a través de organismos financiadores como el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-CAF, el cual comprometió un primer desembolso de $us 550 millones en el primer mes de la gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Sin embargo, a casi 30 días de la nueva administración, este monto todavía no es siquiera tratado por la Asamblea Legislativa.





















































































