En vísperas del Bicentenario de Bolivia, el sector privado nacional se pronuncia con una mirada clara hacia el futuro. Siete cámaras empresariales, entrevistadas por La Razón, coincidieron en que es hora de dejar atrás el modelo extractivo y apostar por una economía diversificada, sostenible, tecnológica y productiva, donde el sector privado asuma un rol protagónico.
CEPB
Desde la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) señalan que el país atraviesa una “situación extremadamente delicada”, con una economía afectada por la escasez de dólares, una deuda creciente y señales de estanflación. Ante este escenario, la CEPB demanda políticas públicas que devuelvan certidumbre, respeto al sector productivo y reglas claras que promuevan la inversión privada y el empleo formal. El sector empresarial se muestra dispuesto a liderar la transformación con propuestas concretas para mejorar la productividad, generar empleo formal y fortalecer la economía nacional.
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CNI
La Cámara Nacional de Industrias (CNI) subraya otro punto crucial: Bolivia no ha logrado industrializarse. Pese a contar con recursos y capacidad técnica, la industria representa solo el 15% del PIB, mientras la economía informal crece y desplaza al aparato productivo formal. Su apuesta es por una Bolivia industrial, moderna y tecnológica, que deje atrás la dependencia de materias primas y avance hacia un modelo basado en la transformación, el valor agregado y el empleo calificado.
FEPLP
Una mirada complementaria ofrece la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), que resalta el papel clave del departamento en la economía nacional: aporta el 28% al PIB y cuenta con sectores dinámicos como comercio, servicios, minería, energía y turismo. Para sostener esa fuerza de aquí al futuro, la FEPLP plantea diversificar la matriz económica departamental, impulsar el agro paceño y promover nuevos sectores como la economía circular, la economía naranja y los bonos verdes.
CBDI
El desarrollo urbano también forma parte del horizonte empresarial. Desde la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios (CBDI), se resalta el rol estructurante del sector en las ciudades bolivianas del siglo XXI. Con más de 130.000 empleos directos generados y un impacto transversal en otras industrias, la CBDI pone en la mesa desafíos como el déficit habitacional, la informalidad y el acceso desigual al suelo urbano. Su propuesta incluye alianzas público-privadas, incentivos fiscales para vivienda social y una transición decidida hacia la construcción verde y resiliente.
CBHE
Por su parte, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) centra su visión en la urgencia de reenfocar la política energética. La producción de gas natural está en declive, lo que implica no solo una caída en ingresos, sino una pérdida de peso estratégico para Bolivia en la región. El Bicentenario, afirman, es una oportunidad para mirar hacia las energías renovables, la exploración responsable y los modelos de transición energética que aseguren seguridad energética y sostenibilidad fiscal.
Cifabol
En el ámbito de la salud, la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) hace un llamado a reforzar la soberanía sanitaria. La pandemia de COVID-19 dejó claro que depender de las importaciones es un riesgo. La industria local, que supo responder en un contexto adverso, pide hoy una normativa que incentive la producción local, acceso a divisas y medidas que fortalezcan la soberanía sanitaria. Las industrias farmacéuticas están listas para producir más medicamentos en el país, pero requieren estabilidad jurídica, un entorno regulatorio actualizado y condiciones competitivas para reducir la dependencia de importaciones.
Caboco
Por último, la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco) remarca la importancia de la infraestructura como eje de integración nacional. Las obras construidas en las últimas décadas han cerrado brechas entre regiones y mejorado el acceso a servicios. Sin embargo, la escasez de acero importado —agravada por la falta de dólares— está afectando a proyectos clave. Caboco pide resolver de inmediato los cuellos de botella financieros, al mismo tiempo que plantea la adopción de técnicas modernas como BIM (Modelado de Información para la Construcción), materiales sostenibles y automatización, para impulsar eficiencia y empleo.
Futuro
Lo que une a todos estos sectores, más allá de sus diferentes rubros, es la convicción de que Bolivia necesita una nueva etapa de desarrollo centrada en la productividad, la innovación y el trabajo conjunto entre el sector público y el privado.
Si bien coinciden en que los desafíos macroeconómicos son significativos, los empresarios bolivianos están decididos a seguir apostando por el país, con propuestas concretas para fortalecer la industria nacional, diversificar la economía y generar empleos de calidad.
A 200 años de su independencia, Bolivia tiene ante sí la oportunidad de transformar su matriz productiva. El sector privado, en sus múltiples expresiones, está dispuesto a asumir el desafío.




















































































