El viceministro de Energías Alternativas, Álvaro Arnez, anunció durante la Cumbre Energética Bolivia 2025, que se realiza en Santa Cruz, que el país se fijó el objetivo de generar el 75% de su electricidad a partir de fuentes renovables y verdes hasta, como máximo, el año 2050.
Durante su intervención, la autoridad destacó el rol clave de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) para alcanzar este objetivo.
«Es un dato pragmático y considero que es alcanzable con el aporte de la SIB. Esperamos que esta entidad tenga un rol propositivo y constructivo», afirmó.
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Arnez resaltó que Bolivia posee uno de los mayores índices de irradiación solar del mundo, con un potencial estimado de 71 teravatios en el altiplano, lo que representa una ventaja en comparación a otros países.
«Debemos tener una visión pragmática para aprovechar este recurso y convertirlo en capacidad de generación», sostuvo.
El viceministro detalló que ya se implementan incentivos para acelerar la transición energética, como beneficios impositivos para vehículos que usen biocombustibles y la inclusión de paneles fotovoltaicos en programas de apoyo a energías limpias.
Además, mencionó que esta estrategia se coordina con la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) y será reforzada con normativas como la futura Ley del Hidrógeno, que incluirá estímulos fiscales para desarrollar esta tecnología.
«Necesitamos cambiar la matriz energética hacia fuentes renovables. Avanzaremos con electromovilidad, hidrógeno verde y paneles solares, migrando de un parque automotor basado en gasolina y diésel a uno con nuevas tecnologías», explicó Arnez, enfatizando la urgencia de reducir la dependencia de combustibles fósiles.
La Cumbre Energética Bolivia reúne a autoridades estatales, expertos internacionales, universidades y empresas del sector, con el fin de trazar rutas técnicas y políticas que permitan al país consolidar su transición hacia energías sostenibles, en línea con las metas anunciadas por el Gobierno.
Uno de los puntos clave es dejar atrás al diésel y la gasolina que, más allá de su perjuicio para el medio ambiente, son altamente costosos de adquirir en el mercado internacional.





















































































