El río Acre, en el departamento de Pando, experimentó un descenso de 6 metros en su nivel durante las últimas horas, tras superar los 10 metros la semana pasada y generar inundaciones y preocupación en las comunidades aledañas.
La alcaldesa de Cobija, Ana Lucía Reis, confirmó este lunes que la situación está “bajo control” y anunció que se gestionará apoyo económico para las familias afectadas.
“Las aguas del río Acre han bajado (…); la buena noticia es que también se tendrá apoyo económico para dar respuesta a la población”, declaró Reis este lunes en contacto con Bolivia Tv.
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Acre
La autoridad edil destacó la coordinación entre vecinos, Fuerzas Armadas, el Viceministerio de Defensa Civil y la Policía Boliviana.
El descenso se atribuye a la ausencia de lluvias durante el fin de semana, lo que permitió una normalización gradual en zonas anegadas. Reis resaltó que, a diferencia de años anteriores, la experiencia acumulada por los pobladores y la rápida acción institucional mitigaron mayores daños.
“Todos los moradores tienen mucha experiencia para actuar. La población es muy unida, y las instituciones siempre están dando apoyo”, indicó la alcaldesa.
Pese a la mejoría, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) mantuvo la alerta naranja hasta el 26 de abril para los ríos Acre, Abuna, Tahuamanu, Madre de Dios y Beni, ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
La medida responde a que, la semana pasada, el Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) declaró desastre en Pando por el impacto de las inundaciones en comunidades ribereñas.
Por ello, las autoridades instan a la población a mantener precauciones, evitar cruces improvisados en ríos y monitorear los informes oficiales. Aunque el Acre retrocedió, la vulnerabilidad de la región amazónica ante fenómenos climáticos extremos sigue latente.





















































































