La gastronomía y los paisajes mágicos son la combinación perfecta que ofrece Perú a Bolivia y al mundo para crear experiencias inolvidables. Con su belleza natural y encanto único, la creatividad en la cocina se ve inspirada, permitiendo descubrir sabores auténticos y tradicionales que reflejan la cultura de cada lugar. Además, disfrutar de una buena comida en un entorno espectacular hace que la experiencia sea aún más especial e inolvidable.
Perú ve a Bolivia como un mercado en crecimiento para potenciar el turismo en sus regiones y realiza acciones de promoción para posicionarse como un destino ideal entre los turistas bolivianos.
Según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo de ese país, el 2024 fue el año en que más turistas bolivianos recibió Perú, marcando un récord con la entrada de 188.791 visitantes de Bolivia. No solo se llegó a las cifras prepandemia, sino que se superaron los 188.642 bolivianos que recibió en 2019.
Gracias a PromPerú, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, La Razón, junto a un grupo de periodistas bolivianos, conoció un poco de la belleza de tres destinos en Perú: Lima, Ica y Paracas.
Lima es una ciudad que combina lo tradicional y lo moderno, creando un paisaje único y lleno de encanto.
Por un lado, lo tradicional se refleja en sus calles llenas de historia, con sitios emblemáticos como la Plaza Mayor, la Basílica Catedral de Lima y barrios como Barranco, donde se respira la esencia del Perú con sus casas coloniales, sus plazas llenas de vida y su cultura vibrante.
La gastronomía también es un reflejo de lo tradicional, con platos típicos como el ceviche, la causa, el ají de gallina, el lomo saltado o postres como el suspiro limeño.
“Perú y Bolivia somos muy similares, pero el trabajo gastronómico que tiene Perú está unos 50 años adelantado a nivel de Sudamérica, y los invitamos a conocer el cambio. Queremos promover el turismo, que conozca por qué Perú está entre los top del mundo, no solo en gastronomía, sino que vean nuestras ciudades y el trabajo de años que se está realizando”, explicó Marleny Zapana, operadora de turismo, quien aseguró que el segundo mayor ingreso económico del Perú es el turismo y las exportaciones.
Una visita imperdible en Lima es Casa Tambo (www.casatambo.com.pe), una casona reliquia con más de 100 años de antigüedad convertida en restaurante. Diariamente, cerca de 1.000 personas se sientan en las mesas del restaurante, que ha sido reconocido como uno de los más destacados de ese país y de la región.
Ubicado en el Jirón de la Unión, Casa Tambo ofrece los sabores más tradicionales de la cocina criolla y los combina con sabores de la selva y de otras naciones.
El chef Christian Cotrina atendió personalmente a los bolivianos y explicó paso a paso la preparación de cada plato. El tradicional lomo saltado, cremas con ajíes y una variedad de platos con pescados y mariscos fueron servidos en la mesa.
Posteriormente, la delegación recorrió el centro histórico de Lima junto a Gabriela Gallegos, una guía de turismo que, por encargo de PromPerú, explicó parte de la rica historia del vecino país.
La Plaza San Martín, el Gran Hotel Bolívar —donde se elaboró el primer pisco peruano— y la tradicional calle Jirón de la Unión fueron parte del recorrido. A lo largo de casi 100 años, el Hotel Bolívar ha sido el lugar de estancia preferido de numerosas celebridades, políticos y artistas renombrados, como Mick Jagger, Richard Nixon, Ernest Hemingway, Clark Gable y Cantinflas, entre otros.
En el centro político de la capital peruana, el Palacio de Gobierno, la Basílica Catedral y la Plaza de Armas son el principal centro de atracción de los turistas.
Además, hubo un recorrido por las impresionantes catacumbas de la iglesia San Francisco, donde —según la historia— fueron enterradas unas 20.000 personas.
Sin lugar a dudas, conocer la Huaca Pucllana es una experiencia de otro nivel. Se ubica en pleno centro de Lima y se trata de un sitio arqueológico emblemático.
Las primeras piedras de Huaca Pucllana se colocaron en el siglo V después de Cristo, unos mil años antes de que los incas empezaran la construcción del Machu Picchu. Huaca Pucllana es quechua y significa “lugar para juegos sagrados”.
Al lado se ubica el restaurante de la Huaca (www.resthuacapucllana.com), donde los comensales no solo disfrutan de platillos tradicionales de la comida peruana, sino que lo hacen mirando un lado del enorme sitio arqueológico.
Por otro lado, lo moderno de Lima se puede apreciar en distritos como Miraflores y San Isidro, donde rascacielos, centros comerciales, bancos y parques bien diseñados se mezclan con vistas impresionantes del océano Pacífico. La ciudad ha sabido adaptarse a los tiempos actuales, ofreciendo una vida urbana dinámica y con tecnología avanzada.
Los barrios de San Isidro y Miraflores albergan a 57 embajadas, incluida la de Bolivia, además de las más grandes cadenas hoteleras, y son el centro financiero del Perú.
El sueldo básico de ese país es de 1.130 soles, aproximadamente unos 305 dólares, aunque el tipo de cambio es variable.
San Isidro y Miraflores son las zonas más adineradas del Perú moderno.
Barranco también es parte de la ruta obligada en la ciudad de Lima. Es un barrio vibrante y lleno de vida, con un ambiente bohemio y rica historia cultural.
Sus calles estrechas y coloridas reflejan una mezcla de tradición y modernidad, con una gran variedad de restaurantes, cafés, galerías de arte y tiendas que invitan a pasear y descubrir. Además, Barranco cuenta con espacios culturales y centros artísticos que fomentan la creatividad y el encuentro social para los más jóvenes.
Uno de sus encantos más destacados es que, desde la zona de Barranco, se puede disfrutar de una vista privilegiada del mar, gracias a sus grandes balcones y terrazas que permiten contemplar el océano con tranquilidad y belleza.
En esa zona se ubica el restaurante República del Pisco (www.republicadelpisco.com), donde la delegación de periodistas bolivianos aprendió a preparar la tradicional bebida peruana y a degustar un novedoso ceviche de la selva, que tenía chorizo y plátanos fritos.
La visita se cerró en el famoso restaurante Mayta (www.maytalima.com), uno de los 11 mejores de la región y entre los 40 primeros del mundo. Allí se combina comida peruana contemporánea con insumos obtenidos en el Perú.
“Estamos convencidos de que el buen servicio sacará adelante al turismo, para que cada persona que llegue recuerde, recomiende y sea feliz”, remarcó Zapana.
Lima es una ciudad que abraza su historia y tradiciones, haciendo que cada visitante o residente pueda disfrutar de lo mejor de ambos mundos.
Ica y Paracas, entre el mar y el desierto
Otros dos destinos imperdibles en Perú son Ica y Paracas, que combinan el desierto y el mar, la aventura y la paz. Ica, en el corazón del desierto peruano, es una ciudad que combina la belleza árida del paisaje con la calidez de su gente y su tradición.
La Razón llegó a Ica y Paracas gracias a PromPerú (www.gob.pe/promperu), la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo.
En medio de unos 21 kilómetros cuadrados de dunas doradas que parecen extenderse hasta el infinito, Ica ofrece un oasis de tranquilidad y aventura. Sus viñedos, famosos por la producción de pisco, invitan a disfrutar de sabores únicos.
Para los amantes de la adrenalina, las dunas se convierten en el escenario perfecto para practicar deportes extremos como el sandboard (descenso por la arena en tablas) y el buggy.
Y en medio del desierto está un oasis: se trata de la laguna de Huacachina (“mujer que llora” en quechua), que está llena de vida, con palmeras y huarangos, aves que descansan en sus aguas y varios peces.
En Ica llueve muy poco, “30 minutos al año”, según sus habitantes, y su temperatura ronda a diario entre los 30 y 35 grados.
En Ica está la fábrica de chocolates Helena, reconocida en el mundo como la pionera de las tradicionales tejas y chocotejas.
En esa ciudad también se encuentran algunas de las más reconocidas destilerías del pisco peruano. Es el caso de la hacienda La Caravedo (www.destilerialacaravedo.com), que desde 1964 destila algunas de las variedades más reconocidas y exportadas de esta bebida: el Pisco El Portón, el Pago de los Frailes y La Caravedo.
Conocer los viñedos, cómo elaboran la bebida y probar sus variedades es, sin lugar a dudas, una gran experiencia que a diario atrae a muchos turistas.
Establecida en 1684 y considerada monumento histórico, La Caravedo es la destilería operativa más antigua de América. Actualmente exporta a más de 20 países, buscando así enaltecer el nombre de la bebida bandera del Perú: el pisco. Ese país produce unos ocho millones de litros de pisco al año y cuenta con ocho cepas pisqueras.
Jesús Machado ofreció un recorrido por esa hacienda y explicó a detalle la elaboración del pisco, “un diamante líquido”, en las destilerías antigua y moderna. Allí se producen más de un millón de litros de pisco al año para exportación y consumo interno.
Ica ofrece eso y más, pues la gastronomía típica de la región, con comida del país y de la selva, completa la experiencia. En el hotel hacienda La Caravedo, los visitantes son recibidos con bailes típicos, caballos de paso peruano y “música negra”.
Paracas es un destino en la costa peruana que combina la belleza del mar con una rica biodiversidad y una deliciosa gastronomía tradicional.
Desde sus recorridos en bote por el mar se puede disfrutar de vistas impresionantes y avistar lobos de mar, pingüinos, diversidad de aves y otras especies marinas que habitan en la zona. La naturaleza en Paracas es espectacular y perfecta para quienes buscan aventura y tranquilidad al mismo tiempo.
La principal atracción es El Candelabro, un dibujo plasmado en lo alto de una de las 22 islas que alberga el mar. Su origen aún es un misterio. Lleva ese nombre, pues se asemeja a un candelabro. Con un impecable trazo, mide 1,70 metros de largo y tiene unos 70 centímetros de profundidad. ¿Obra de los extraterrestres? Es una de las teorías sobre su origen, similar a las líneas de Nazca.
Paracas también ostenta un potencial hotelero y gastronómico de primera. Los grandes hoteles, como La Hacienda Bahía (www.lahaciendabahiaparacas.com), ofrecen al visitante muchos beneficios para disfrutar al máximo su estadía.
Además, su gastronomía, basada en frutos del mar frescos y platos típicos, invita a saborear sabores únicos en un entorno que transmite paz y armonía.
El ceviche es, por supuesto, el más requerido, y en el restaurante Wayras, Christian Guerra, el chef ganador de un concurso internacional con este plato en 2022, lo prepara en persona.




















































































