El escándalo por la presunta estafa con $Libra, la criptomoneda que promovió el presidente argentino Javier Milei y que causó pérdidas millonarias a miles de inversores, no deja de sorprender tras conocerse que también llegó a Europa con una denuncia presentada ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España para que se investiguen, en ese país, las consecuencias de las operaciones fraudulentas y contra la seguridad financiera llevadas a cabo por el libertario.
Milei, que construyó su credibilidad con un discurso anclado en la honestidad y la pelea contra la “casta política”, sufrió el coletazo del escándalo financiero relacionado con la criptomoneda que lo posicionó en el centro de una polémica que se extiende más allá del ámbito económico, tocando también aspectos políticos y judiciales.
Una investigación de los principales periódicos de España da cuenta que uno de los cómplices de Milei en esta actuación fue el estadounidense Hayden Mark Davis, CEO de la firma Kelsier Ventures, quien se jactó de sobornar a la hermana del presidente argentino a cambio de que le facilitara estos negocios. Davis reside parte del año en España, concretamente en Cataluña, junto a su padre, Tom Davis, condenado por fraude en Estados Unidos y miembro también de Kelsier Venture.
La Justicia argentina ya investiga a Milei por su rol en la presunta estafa perpetrada con la criptomoneda que él recomendó a través de sus redes sociales el pasado 14 de febrero. Cerca de las 18.00 (hora de Bolivia) de ese día, Milei presentó la $Libra en sus redes sociales, que calificó como “un proyecto privado (que) se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos”. A partir de ese momento, el valor de la criptomoneda escaló de forma exponencial hasta que las billeteras mayoritarias vendieron y el precio se derrumbó. Como resultado, unas pocas personas obtuvieron ganancias extraordinarias y miles perdieron todo lo invertido. Sin embargo, poco antes de la medianoche, entre cuestionamientos y acusaciones de estafa, Milei lo borró y sacó un comunicado en el que detallaba que había difundido la criptomoneda sin conocer a fondo el proyecto.
Este bochornoso hecho representa el primer gran escándalo de la presidencia del gobierno de Milei. El mandamás argentino corre el riesgo de erosionar la confianza que tiene entre sus seguidores. Pero Milei no es un “trigo limpio”, como se dice coloquialmente. El libertario que se ha destacado como un economista iconoclasta, comprometiéndose a controlar la inflación del vecino país y eliminar la corrupción entre la élite política, tiene oscuros antecedentes de corrupción. Desde que Milei arrancó con su carrera política, la recaudación de dinero informal fue una constante. Cobró cursos en dólares sin registrar, dio charlas para empresarios facturando sin ticket en la misma moneda y hasta le armaron cenas multitudinarias para hacerse de capitales que luego usaría para hacer crecer el partido, La Libertad Avanza.
El escándalo ya golpeó la imagen positiva que ostentaba. Una reciente encuesta reveló una baja del 2,5%, un cambio significativo en la percepción del presidente libertario que hasta hace pocos días encabezaba el ranking de los mandatarios sudamericanos mejor valorados por la ciudadanía. El estudio de CB Consultora, realizado entre el martes 11 y sábado 15 de febrero, mostró una tendencia clara: mientras la imagen de Milei venía en ascenso, esa mirada positiva comenzó a quebrarse tras los hechos de $Libra.
El escándalo crece y sus consecuencias políticas son aún difíciles de predecir. Un juicio político en su contra tiene pocas opciones de prosperar, porque la oposición kirchnerista difícilmente conseguirá los dos tercios de los votos que necesita para impulsarlo.
Su discurso dirigido para “combatir la casta” y “eliminar a los zurdos” está en tela de juicio. Los argentinos están cada vez más molestos con las medidas impuestas por su gobierno que impactan en la economía, la educación pública, la salud y, por, sobre todo, la sensación de tener un gobierno autoritario, sin libertad.
Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional.















































































