Desde la presencia hegemónica del Movimiento Al Socialismo (MAS) en el espectro político boliviano se generó miradas desdeñosas de esa intelligentia ilustrada, articulada al establishment, que no alcanzó —por su mirada miope— a entrever los trasfondos del tejido popular y organizativo de este movimiento político. Obviamente, ese entronque complejo entre la estructura partidaria y las organizaciones sociales, particularmente indígenas/campesinas, fue —y todavía es— el nudo gordiano de la existencia política del MAS.
Los griegos hablaban de la hybris para asociarla a la soberbia; por lo tanto, supone la actitud de trascender de las fronteras propias de la condición moral para erigirse como dioses. Este pecado griego lo padecen varios periodistas y analistas políticos que, sin tomar en cuenta, por ejemplo, los entretelones organizativos y políticos en las entrañas del MAS, en los últimos días, se dieron a la tarea arrogante de proponer e insinuar quien debería ser el postulante —o el binomio— presidencial del partido oficialista para las próximas elecciones nacionales.
Desde ya, estas “recomendaciones” obvian la caracterización sociológica del MAS y los entretelones socio/políticos en la misma entraña organizacional del partido gobernante. Un análisis político que se precie de ser serio debe tomar en cuenta esta compleja constitución de este movimiento político. Si no sucede, es pecar de arrogancia. Con sus “recomendaciones” en función a comentarios en las redes sociales o influenciados por fotografías donde se ven a personajes en un café, determinados periodistas y analistas políticos sacan conclusiones precipitadas sobre la designación de candidatos en el MAS. Esa jactancia no solamente se restringe a aquellos periodistas/analistas confesos antimasistas, sino, también aquellos inclinados al MAS.
Así que quizá valga la pena recordar hoy ese complejo entramado socio/político del MAS para entender la lógica orgánica que, en última instancia, va a determinar el decurso de este movimiento político. Los análisis políticos —siempre y cuando estén enmarcados en una seriedad intelectual— tienen esa dimensión prospectiva, pero, si son resultados de deseos personales, esos análisis caen en saco roto. Eso sucedió con aquellos analistas y periodistas que muy alegremente hacen profecía sobre los elegidos presidenciales.
En el caso de los analistas/periodistas opositores al MAS es comprensible, ya que el propósito de ellos es generar confusión para sacar réditos. En el caso de los analistas/periodistas cercanos al MAS, plantearon —quizás con mucha razón— a Andrónico Rodríguez como presidenciable, pero el problema de esta postulación de estos analistas que no repararon el momento político al interior del MAS marcado por un fuego cruzado. Estas recomendaciones —en medio de esta refriega (in)tensa— expusieron a Andrónico. En los hechos eso sucedió: medios opositores, al ver la posibilidad de la proyección presidenciable de Andrónico, arrancaron una cruzada mediática para perforar la imagen del joven político. Mientras tanto, el expresidente Evo Morales le montó un cerco: lo rodeó entre sus allegados en Lauca Ñ y lo presionó. Después, Andrónico se declaró orgánico y proclamó a Morales como postulante presidencial. Luego, los medios opositores hicieron alusión a la tibieza de Andrónico.
O sea: lejos de los sets televisivos, las columnas periodísticas y los cafés urbanos, las organizaciones campesinas/indígenas —a pesar de la división entre ellas como consecuencia de la disputa interna del MAS— se reunirán para dirimir a los postulantes de los próximos comicios presidenciales.















































































