El pasado jueves, en el Salón Guarayo de Fexpocruz, abrió la octava edición de la Feria Internacional de Energías, Finergy. Participaron más de 50 empresas expositoras, cinco concesionarias de vehículos eléctricos, sistemas solares para edificios y campos de cultivo. También tuvo lugar un foro de cierre donde el sector público y el privado buscaron trazar juntos el rumbo energético del país.
Cuando el evento comenzó, hace diez años atrás, la tecnología alternativa que se exhibía eran kits capaces de cargar un celular, encender una radio y mantener dos focos. Todo esto en los pasillos de lo que entonces era una pequeña muestra de ingeniería eléctrica.
Una cita que crece
«Hoy hemos evolucionado hasta cubrir sistemas para edificios, campos de cultivo y bombas de riego», señaló Joel Valenzuela, gerente general de la feria. «Este es el momento crucial para hacer el cambio de la matriz energética y transformar el consumo de electricidad en Bolivia.»
El salto no es solo cuantitativo. La feria, organizada por el Colegio de Ingenieros Electricistas y Electrónicos de Santa Cruz junto a la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), ENDE y la CRE, llega este año en un contexto que le imprime una urgencia distinta. Las reservas de gas natural del país se encuentran en declive sostenido. El suministro de los hidrocarburos como fuente de generación eléctrica ya no puede darse por sentada.
Valenzuela destaca el rol que viene cumpliendo Finergy a lo largo de los años. «Venimos trabajando hace bastante tiempo en el tema de la generación distribuida, aunque no siempre se le dio la importancia que merecía. Por eso hoy estamos expuestos a enfrentar una crisis energética», afirmó. La generación distribuida —la producción de energía en pequeña escala por parte de hogares, empresas e industrias, con posibilidad de inyectar excedentes a la red— figura entre las apuestas centrales de esta edición. El tema es particularmente relevante en un momento en que Bolivia acaba de aprobar normativas que abren nuevas puertas a la inversión privada en el marco regulatorio.
Programa
Finergy se estructura en tres tipos de actividades. Comprende charlas comerciales de las empresas expositoras, capacitaciones técnicas a cargo de profesionales bolivianos e internacionales. Además del foro de cierre denominado Diversificación Energética. Es en este último espacio se desarrolló ayer sábado. «La CRE, ENDE, el sector privado y representantes institucionales vinieron a trazar un rumbo para el sector energético. Las conclusiones serán públicas, como señal de que todos nos estamos uniendo para evitar que Bolivia llegue a una crisis energética», explicó.
La presencia internacional es otro de los rasgos que distingue esta versión. Empresas de varios países tienen stand en los ambientes de la Fexpocruz, una señal que Valenzuela interpreta como una apuesta explícita por el mercado boliviano. «Están apostando por Bolivia y por la diversificación del sector energético, para que no todo quede en manos del gobierno y el sector privado pueda también invertir en energía», sostuvo.
El traslado a Fexpocruz —sede habitual de las grandes ferias sectoriales cruceñas, incluyendo Agropecruz y Expocruz— es en sí mismo un indicador del crecimiento de Finergy. Lo que comenzó con cinco empresas en una sala de ingenieros ocupa ahora uno de los recintos feriales más importantes del país.
Detrás de ese crecimiento hay, también, una lectura de fondo. Para Valenzuela, la transición energética no puede seguir siendo únicamente de iniciativa del sector público. «Que no sea una inversión exclusiva del Estado, sino de todo el conjunto de la sociedad, para que podamos hacer juntos esta transición». En un país donde el modelo energético estatal ha mostrado sus límites, Finergy aspira a ser algo más que una feria comercial. Quiere ser el espacio donde Bolivia empiece a acordar, con voces de todos los sectores, qué tipo de energía quiere producir y quién la va a producir.


















































































