El abastecimiento de gas natural en el norte argentino volvió a apoyarse en importaciones desde Bolivia, en esta ocasión a cargo del sector privado, según publicaciones de la prensa de ese país.
La importación del gas ocurre en un contexto en el que la limitación de los gasoductos aparece como el principal factor que condiciona el suministro, más que la disponibilidad de producción en Vaca Muerta; señala el portal de noticias Río Negro.
Desde este miércoles, y previo al inicio de la temporada invernal, se registraron nuevos envíos de gas boliviano hacia el noroeste argentino (NOA). A diferencia del contrato vigente entre 2006 y 2022 —cuando el Estado argentino gestionaba la importación de forma directa—, en esta oportunidad las operaciones las realiza el sector privado.
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Gas
Según información del sector energético, la importación está destinada principalmente a clientes industriales, en su mayoría generadores eléctricos, que operan mediante intermediarios internacionales como la trader Trafigura; acota el medio argentino.
En los registros recientes se observa el ingreso de aproximadamente 700.000 metros cúbicos de gas natural en una jornada, con otros 500.000 metros cúbicos previstos para el día siguiente.
El esquema responde a la necesidad de cubrir la demanda del NOA, donde la capacidad del sistema de transporte resulta un factor crítico. Tras la reversión del Gasoducto Norte, el flujo de gas cambió su dirección: actualmente se abastece desde Vaca Muerta hacia el norte del país. Sin embargo, la capacidad de ingreso —estimada en torno a los 15 millones de metros cúbicos diarios— puede resultar insuficiente cuando la demanda se incrementa, lo que obliga a recurrir a importaciones complementarias.
Datos
En este escenario, de acuerdo a fuentes sobre el mercado energético, se identifican tres alternativas de abastecimiento externo. La primera es la importación desde Bolivia, aunque limitada por el declino de su producción.
La segunda es el ingreso de gas desde Chile, que regasifica gas natural licuado (GNL) y lo exporta hacia Argentina a través del gasoducto Norandino. La tercera opción es la importación de GNL mediante terminales de regasificación en Escobar, desde donde se inyecta a la red nacional.
En relación con esta última alternativa, se conoció que el esquema previsto para operar íntegramente con privados fue modificado. El proceso de licitación fue anulado y será la empresa estatal Enarsa la que continuará gestionando las compras. Tras haber asegurado ya dos cargamentos y abierto nuevas adquisiciones para sumar otros cuatro.
El escenario evidencia que la restricción no se origina en la producción. Sino en la infraestructura de transporte, que continúa siendo el principal cuello de botella del sistema gasífero argentino.





















































































