China acordó suspender por un año la expansión planificada de controles de exportación sobre elementos de tierras raras tras el acuerdo comercial alcanzado entre Donald Trump y Xi Jinping en Busán, Corea del Sur.
China impuso restricciones a la exportación en abril sobre siete tierras raras en respuesta a los aranceles estadounidenses, y agregó cinco elementos adicionales (erbio, europio, holmio, tulio e iterbio) el 9 de octubre. Las nuevas medidas debían entrar en vigor el 8 de noviembre, pero ahora quedan suspendidas temporalmente.
Las tierras raras resultan críticas para la economía y la industria militar estadounidense. Estos minerales se utilizan en aviones de combate, submarinos, misiles, sistemas de radar, vehículos aéreos no tripulados y bombas inteligentes. Además, son omnipresentes en tecnologías cotidianas, desde teléfonos inteligentes y turbinas eólicas hasta baterías de vehículos eléctricos.
Estados Unidos depende grandemente del suministro chino. Entre 2020 y 2023, la potencia norteamericana importó el 70% de su requerimiento desde China, país que controla aproximadamente el 90% del refinamiento de tierras raras y la producción de imanes permanentes a nivel mundial.
El experto minero Aaron Noble de Virginia Tech advirtió que abrir nuevas minas para explotar estos minerales puede tomar 17 años o más. Además, los montos económicos involucrados y los riesgos son significativamente altos para los para los inversionistas.
El encuentro del 30 de octubre en Busán se produjo en el marco de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Fue la primera reunión presencial entre ambos mandatarios desde 2019. Como parte del acuerdo, Estados Unidos redujo los aranceles generales a las importaciones chinas del 57% al 47%. China se comprometió a retomar las compras de soja estadounidense y a intensificar la cooperación contra el tráfico de fentanilo, reduciendo los aranceles vinculados a este opioide del 20% al 10%.





















































































