Introducción: es una final adelantada, chocan los dos punteros en El Alto. La hinchada stronguista acude en masa y llena el Estadio Municipal de Villa Ingenio. Ni la selección logra tal cosa. Un sol de justicia reina en la tarde. Durante esta ventana invernal todos se refuerzan menos el Tigre. El descalabro institucional hace mella. El “pasanaku” Crespo-Montes-Crespo-Terrazas es el máximo culpable de esta debacle.
Bustos -contratado ilegalmente por un interventor apellidado Asbún colocado por la Federación Boliviana de Fútbol- se vuelve a equivocar mal y feo; van trece partidos así. Insiste con Supayabe en el lateral derecho y arma un doble cinco que no defiende (Altamirano-Arrascaita). En el onceno aparecen tres jugadores que no quieren estar en Achumani (Triverio, Amoroso y Chura).
No veo al presidente Terrazas en la cancha; apenas aparece el secretario de fútbol, señor Monje, otro de la vieja rosca. No hay presencia institucional gualdinegra en un partido vital. Always Ready pone toda la carne en el asador: tiene cinco internacionales en cancha y todos en su sitio. ¿Por qué desmerecemos al entrenador nacional y contratamos a técnicos foráneos de medio pelo?
Nudo: el equipo de Julio César Baldivieso se come con papa frita a los de Carlos Fabián Bustos. Los “millonarios” se toman el partido como lo que es. Muerden, presionan arriba, corren. Son contundentes y eficaces; tienen hambre de gol y gloria. Los stronguistas bajan la guardia de inicio; el Tigre es un boxeador entregado.
“Viru” Paniagua se divierte con Supayabe; y Uzeda, con Moriceau. La defensa gualdinegra es un juguete roto. En el medio nadie contiene; ni Altamirano ni Arrascaita sienten el puesto. En cinco minutos, el “score” dice dos a cero.
Es un Tigre apático, desconocido. ¿Son los meses adeudados? ¿Es una camarilla para que se vaya Bustos? ¿Es simplemente el reflejo doloroso de la situación de descalabro del club? ¿O es todo eso junto? La primera parte termina con 2 a 1 con un gol del voluntarioso Sebastián Altamirano.
Desenlace: la segunda arranca como “fotocopia idéntica” de la primera: otros dos goles -de vestuario- en los primeros cinco minutos. El CAR sigue con el puñal entre los dientes; el Tigre es incapaz de reaccionar, sin ideas, vendido atrás siempre. Los cambios no solucionan absolutamente nada. La “matanza” termina con un 7-2 sonrojante, humillante, de vergüenza ajena. ¿Se merece esto un club centenario y una hinchada que solo acierta a expresar una bronca acumulada durante años?
Post-scriptum: Bustos se tiene que ir. Nunca debió llegar a Achumani. Nunca debió ser ratificado. ¿Quién lo trajo y para qué?
(06/07/2025)
















































































