El mercado del dólar digital en Bolivia atraviesa una fase de notable volatilidad que ha captado la atención de analistas económicos y actores del sector financiero. Las fluctuaciones del tipo de cambio han generado interrogantes sobre los factores que impulsan estas variaciones, especialmente en un contexto donde las criptomonedas y monedas digitales han cobrado protagonismo como alternativa a la escasez de divisas tradicionales. El valor de las stablecoins bajó desde arriba de Bs 20 por unidad en semanas pasadas, hasta ubicarse en torno a los Bs 14 los últimos días.
Para analizar este fenómeno, consultamos a Dante Rivadeneyra, economista especializado en digitalización e innovación financiera y CEO de AIpraxia. Con amplia experiencia en mercados financieros, startups y tecnología, Rivadeneyra aporta una perspectiva técnica sobre las dinámicas que caracterizan la situación de los criptoactivos en Bolivia.
Su análisis revela que la volatilidad del dólar digital responde más a factores especulativos vinculados con la conflictividad social y política que a fundamentos económicos tradicionales. Además, identifica un ajuste estructural en la demanda de divisas producto de la contracción económica, mientras que las familias bolivianas modifican sus estrategias de ahorro ante el incremento de precios.
En entrevista exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón, Rivadeneyra explica que la reciente caída del dólar digital obedece a una combinación de elementos que van más allá de la simple oferta y demanda. «Este mercado se ha vuelto de alguna manera especulativo», afirma el especialista, quien identifica dos factores principales que están determinando las fluctuaciones del tipo de cambio.
Especulación
Según el análisis de Rivadeneyra, hubo «temas de especulación que se han ido moviendo con la parte del conflicto social, por un lado, por el otro lado con la parte del ciclo político». Esta dinámica ha generado que el tipo de cambio tenga un componente especulativo relevante, alejándose de la estricta lógica de la oferta y la demanda.
El experto describe un patrón recurrente en el comportamiento del mercado. «Si de alguna manera el mercado percibe algo favorable en la parte política o la parte social, a veces reacciona exageradamente». Esta sobrerreacción explica las fluctuaciones extremas que han llevado al dólar a superar el techo de los Bs 20 en momentos de mayor tensión.
Sin embargo, Rivadeneyra observa que estas variaciones tienden a autocorregirse. «Conforme de alguna manera se van estabilizando algunas percepciones expectativas, también obviamente va, si sea sobredimensionado, va regresando de alguna manera el tipo de cambio a, digamos, una banda de precios un poco más razonable».
Ajuste en la demanda
Más allá de los factores especulativos, el economista identifica cambios estructurales en la economía boliviana que están afectando la demanda de divisas. «La crisis está haciendo que, por un lado, los volúmenes de transacciones en los mercados se ajusten a la baja, o sea, ya no hay un nivel de actividad económica», explica Rivadeneyra.
Esta contracción tiene efectos directos en el sector importador. El especialista recuerda que «las importaciones estaban alrededor de los $us 11.000 millones y, evidentemente, eso ha ido bajando y, por lo tanto, la demanda, la necesidad de dólares sigue, pero ya no en un volumen tan grande porque esto se ha ido ajustando».
El análisis del especialista revela que las familias bolivianas están experimentando un doble ajuste que afecta directamente el mercado cambiario. Por un lado, han estado «protegiendo sus activos, su liquidez, para que no pierda valor comprando, obviamente, una moneda en dólar o en cripto con USDT», pero este comportamiento está cambiando.
Rivadeneyra explica que «ya han ido comprando, o sea, va disminuyendo esa necesidad» y, más importante aún, «ya tampoco puedan convertir todo su nivel de ahorro porque las familias están afrontando, de alguna manera, el incremento de los precios tocando sus ahorros».
Esta situación genera que las familias «tienen menos disponibilidad de ahorro para convertirlo en moneda extranjera», lo que naturalmente reduce la presión sobre el tipo de cambio.
Regulación
Consultado sobre la esperada regulación de la Autoridad de Fiscalización e Investigación Financiera (AFI) para el sector FinTech, Rivadeneyra expresa cautela sobre las expectativas del mercado. «Creo que se está poniendo demasiadas expectativas, me parece, a la regulación que va a salir», advierte el experto.
El economista anticipa que la normativa estará «muy enfocada a necesidades actuales en este momento, sobre todo ligadas al tema de monedas estables o stablecoins, que están, de alguna manera, mitigando el problema de los dólares». Sin embargo, esto podría significar menor cobertura en otros aspectos importantes del ecosistema financiero digital.
«Tal vez con la priorización vamos a ver una normativa con menos cobertura en temas que son relevantes y tal vez más cobertura en temas más urgentes», explica Rivadeneyra, quien también considera posible que «el regulador se tome un plazo más para regular esto» o lance «una primera versión y seguramente lo va a ir reformulando y reforzando».
Perspectivas futuras
El análisis de Rivadeneyra sugiere que el mercado del dólar digital en Bolivia continuará siendo influenciado por factores externos al ámbito económico tradicional. La intersección entre estabilidad política, paz social y fundamentos económicos seguirá determinando la volatilidad del tipo de cambio.
Para el experto, entender esta nueva dinámica es central para anticipar movimientos futuros en el mercado cambiario boliviano, donde la especulación y los sentimientos del mercado han adquirido un peso inusual en la formación de precios.
La experiencia boliviana con el dólar digital refleja así una realidad más compleja que la simple interacción entre oferta y demanda, donde los factores políticos y sociales se han convertido en variables determinantes para la estabilidad cambiaria del país.




















































































