Con cifras de casos en pleno ascenso, Bolivia se enfrenta a una amenaza que creía extinta, una enfermedad calificada como la más contagiosa actualmente sobre la Tierra: el sarampión.
Sus características superan incluso a la del virus del COVID-19, el cual generó una pandemia, encierro obligatorio, suspensión de clases y cientos de muertes en el país y el mundo.
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“Éste es un virus, que, de hecho, es el más contagioso que en este momento existe sobre la faz de la Tierra. Dentro de todos los virus que existen, éste es el más contagioso. Tiene muchas más ventajas inclusive que el virus de la COVID-19; pero no solo eso, sino que las complicaciones son mayores”, remarcó la ministra de Salud y Deportes, María Renée Castro.
SARAMPIÓN
Las alarmas habían sonado en abril de esta gestión. Un primer caso en el departamento de Santa Cruz motivó al Gobierno a declarar la alerta sanitaria y propiciar una vigilancia exhaustiva. De esa forma se logró un control.
No obstante, Bolivia se encontraba en medio de países con más casos y el virus terminó por volver a entrar en junio; sin embargo, esta vez no se quedó en solo una alarma, el sarampión llegó y empezó a propagarse rápidamente.
La enfermedad suma solo en el brote de junio 67 casos en el país, con un epicentro en el departamento de Santa Cruz (63) y también contagios en La Paz (3) y Potosí (1). Sumado al caso de abril, el total nacional sube a 68.
El país no enfrentaba un brote de esta magnitud desde al menos 2022; entre ese año y 2024 se había registrado apenas tres contagios, empero, ahora la situación ha escalado hasta causar la declaratoria de emergencia nacional por parte del Gobierno (ver infografía), adelantar las vacaciones de invierno en Santa Cruz y pasar a clases virtuales en ciudades como La Paz, El Alto y Potosí.
“No estamos hablando de una enfermedad leve, no estamos hablando de una varicela; estamos hablando de una enfermedad que nosotros ya teníamos erradicada, no solo en el país, sino que ya estaba erradicada en la región”.
ENFERMEDAD
La ministra recordó que la lucha contra el sarampión es exhaustiva en el territorio nacional desde hace más de dos décadas e incluso 2023. La Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) dio un reconocimiento al país por los esfuerzos para mantener su certificación por la eliminación de polio, sarampión, rubéola y síndrome de rubéola congénita.
“Llevamos más de 25 años aplicando la vacuna y luchando contra el sarampión, hemos obtenido una certificación; incluso, nos hacía recuerdo la OPS que este año nos han felicitado por cómo hemos ido avanzando en la lucha contra el sarampión y la rubeola”, indicó la ministra.
No obstante, en 2020 llegó una enfermedad que sacudió a Bolivia y el mundo: la pandemia del COVID-19, la cual, según han reiterado en varias oportunidades las autoridades, tuvo un impacto en las coberturas de vacunación.
“El efecto de la pandemia del COVID-19 que ha ido mermando a todos los países, nos permite ver que hoy nos faltan niños por ser vacunados”, lamentó Castro.
Pero, ¿por qué es el sarampión de especial cuidado? Las autoridades sanitarias enfatizan en que su transmisión es más elevada que el propio COVID-19. “Recuerdan la primera ola, cuando estábamos en cuarentena, nos hemos encerrado, la gente moría en las calles, la tasa de transmisión del COVID-19 era de uno a tres; es decir, una persona infectada podía contagiar a tres personas y cuántas han muerto. Hemos llegado con las variantes de Omicrón, mucho más transmisible, y llegábamos de uno hasta ocho, significaba que una persona infectada podía contagiar hasta ocho personas, lo considerábamos alto”.
TRANSMISIÓN
Pero, en el caso del sarampión, es por mucho mayor. “La tasa de transmisión básica del sarampión es de 12 a 18. Una persona, en un lugar no vacunado, puede llegar a contagiar hasta 18 personas”.
Además, la letalidad es más alta. “La tasa, el porcentaje de fallecimientos que con COVID-19 estaba rondando, aproximadamente el 3%. En el caso del sarampión, esta cifra puede llegar, en lugares no vacunados, donde la gente es resistente a la vacunación hasta a 6%”, dijo Castro.
Sumado a aquello, el virus del sarampión persiste en el aire.
La jefa de la Unidad de Prevención y Control de Enfermedades, Roxana Salamanca, explicó a La Razón que existen tres formas de contagio de esta enfermedad.
“Una de las formas de transmisión es por contacto directo. La forma de contagio al toser, al estornudar o al hablar con una persona infectada, las gotitas con el virus ingresan al cuerpo de la otra persona”, detalló la especialista.
La segunda —explicó— es por contacto con superficies. “Si el virus permanece en superficies, en las mesas, en las manijas, en juguetes, lo que uno hace es tocar y llevarse las manos a la nariz o a los ojos incluso, también es otra forma de transmitir”, dijo.
Y la tercera está directamente relacionada a la alta permanencia que logra tener el virus. “La más frecuente y la más riesgosa, especialmente, es la transmisión aérea, que hace que el virus de vueltas en espacios cerrados, en espacios generalmente permanece en el aire por un tiempo largo, incluso se habla de hasta más de dos horas”, precisó Salamanca.
Otro riesgo de la enfermedad recae en que, según la OPS, una persona infectada puede empezar a contagiar incluso cuatro antes del característico exantema.
Es decir, un paciente puede empezar a contagiar antes de que se percate de que tiene sarampión, pues los síntomas iniciales suelen ser similares a los de resfrío.
ENFERMEDAD
“Tomar en cuenta que lo primero que vamos a sentir probablemente sea una especie de secreción nasal o una sensación de resfrío; ése es mi síntoma inicial. Posteriormente, voy a tener un incremento de la temperatura, generalmente fiebre elevada, tos, y, sobre todo ,vamos a tener los ojos rojos y llorosos y dificultad para poder ver hacia la luz, que es lo que me caracteriza en la parte inicial”, señaló Salamanca.
Su capacidad de propagarse es solo uno de los aspectos riesgosos del sarampión; sus secuelas pueden ser graves y hasta mortales.
“Estamos hablando de que los niños infectados hoy con sarampión pueden desarrollar, con alta probabilidad, neumonías, encefalitis, ceguera y pueden inclusive perder la audición”, dijo Castro.
No es todo; superar la enfermedad no es garantía. “Vamos a suponer que ese niño, hoy día no vacunado, se recupera del sarampión, de un sarampión leve. Mañana y a futuro puede tener encefalitis por la enfermedad a largo plazo e incluso se han visto casos de inmunosupresión posviral, posinfección. Por lo tanto, además de eso se carga un problema que es severo a futuro”, advirtió la ministra de Salud.
El sarampión ha vuelto a Bolivia amenazante, pero han empezado las medidas para frenarlo.





















































































