Con más de 900 mil votos, Juan Pablo Velasco gana la pulseta electoral a Otto Richter en la segunda vuelta, y con ello se queda con una de las sillas más cotizadas, importantes y desequilibrantes de nuestro país, como es la de la Gobernación Departamental de Santa Cruz.
“JP Velasco” como comúnmente es llamado, se lanzó a la carrera política apadrinado por el experimentado Jorge Tuto Quiroga, nada más ni nada menos que, en las elecciones nacionales del año 2025, cuya segunda vuelta tuvo un desenlace por demás conocido por la ciudadanía.
JP de 39 años es llamado el «empresario tecnológico» de Bolivia, pues fue cofundador de Netcomidas comprada posteriormente por PedidosYa, una startup que lideriza el servicio de delivery y quick commerce en Latinoamérica; es también fundador de MobiLatam, otra startup, dedicada a la ecomobilidad urbana y generación de energía limpia para el transporte, avaluada en más de 5 millones de dólares en la actualidad. Recordemos que los startups son emprendimientos de crecimiento rápido caracterizados por el uso intensivo de tecnología.
Ahora bien, en el ámbito político, JP no presenta un historial relevante, pues su incursión en la candidatura vicepresidencial, más bien fue producto, según Quiroga, de apostar por la gente joven y transmitir que las soluciones coyunturales pasan por la modernización y el uso de tecnología. Su campaña en las presidenciales estuvo colmada de desaciertos y «metidas de pata», que lo han puesto en más de una ocasión, en el ojo de la tormenta; entre las que podemos recuperar quizá una de sus frases más célebres: «Volver sexy al Estado», que para muchos fue desafortunada, pero para otros mal interpretada y acertada en un sentido metafórico.
No obstante, para esta contienda departamental, vimos a un JP Velasco más maduro, con planteamientos mejor analizados, con las lecciones aprendidas bien marcadas; evitando la confrontación, tal cual su mentor lo haría; logrando un proceso acelerado políticamente hablando y lo fundamental, transmitiendo por lo visto seguridad y visión de futuro a sus votantes.
¿Santa Cruz es sexy? …según el censo 2024, el departamento de Santa Cruz, cuenta con más de 3 millones de habitantes, de los cuales 2 millones se concentran en su área metropolitana; en materia económica Santa Cruz representa un 28% del PIB generado a nivel nacional, cuya composición principalmente es la agroindustria, la manufactura y los servicios financieros, además de ocupar también el primer puesto en exportaciones a nivel nacional, gracias a los productos no tradicionales. No obstante, tiene dos problemas estructurales por resolver que podrían convertirse en el mediano y largo plazo, en un punto sin retorno; el primero, los altos índices de inseguridad registrados durante los últimos años en el departamento; y segundo su «institucionalidad», gravemente herida por la improvisación y los constantes casos de corrupción encontrados no solo en la gobernación sino también en varias alcaldías del departamento.
JP Velasco dentro de su campaña ha prometido volver a Santa Cruz el epicentro de las oportunidades y referente regional, esto con las siguientes medidas: Pacto Fiscal (asegurar el 50/50), Seguridad Jurídica (creación de un entorno seguro para las inversiones), Mercados Globales (abrir las fronteras del departamento al mundo), Seguridad Ciudadana (entorno seguro para las personas), Proyectos de Infraestructura Estratégica (como el Hub de Viru Viru, para lograr ser epicentro regional comercial) y la Coordinación Interinstitucional (coordinación con todos los niveles de gobierno, desde el nacional hasta el municipal).
Santa Cruz definitivamente se convierte en uno de los departamentos con mayor proyección de crecimiento, económico, social y político del país; pero necesita un cambio de timón agresivo de sus autoridades, un trabajo decidido, responsable, y transparente; además de un acuerdo nacional que le permita un crecimiento sostenible, pero sobretodo apoyado y complementado por sus pares; bajo esta coyuntura, ¿podrá JP Velasco volver sexy Santa Cruz desde la gobernación? En sus manos tiene una oportunidad dorada para cualquier político, pero a la vez compleja, siendo los siguientes meses decisivos para ver si este rápido ascenso se capitaliza en mejores indicadores económicos, sociales, ambientales e institucionales.















































































