Chile realizará comicios presidenciales el 16 de noviembre. ¿Qué tipo de elección es ésta? Existen tres clases de elecciones: de “mantención”, “desviación” y “realineamiento”. Las elecciones de mantención son aquellas donde todo sigue igual: los apoyos a los partidos se mantienen y se registra continuidad en el poder. Cuando el MAS se reelegía en Bolivia, se trataba de este tipo de comicios. Lo mismo para el largo ciclo de la Concertación en Chile, que gobernó el país entre 1990 y 2010.
En las elecciones de “desviación” las lealtades electorales no se ven severamente alteradas, pero se registra un cambio suficiente para explicar la derrota del partido o coalición que está en el poder. En el fondo, se trata de un revés temporal. Esto último parece que ha sido la tónica en Chile al menos desde el ciclo Bachelet (2006-2010), Piñera (2010-2014), Bachelet (2014-2018), Piñera (2018-2022) y Boric (2022-2026). Cada uno de esos gobiernos le entregó la banda presidencial a un opositor.
Por último, las elecciones de realineamiento corresponden a periodos de crisis profunda donde se producen cambios estructurales en las preferencias de los votantes. Son poco frecuentes, pero cuando ocurren, se trata de alteraciones en el largo plazo.
En la actualidad, ¿en Chile se observa un realineamiento hacia la derecha? Los datos de intención de voto muestran que la suma de los candidatos de derecha, José Antonio Kast, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, se empina sobre el 50% de las preferencias. La agregación de las alternativas de izquierda liderada por la comunista Jeannette Jara está en torno al 30% o 35%. De igual forma, algunas encuestadoras han capturado que las personas hoy se identifican más con la derecha y centro derecha que con la izquierda/centro izquierda. En parte, la prominencia de la inseguridad como principal preocupación de los chilenos explica esta tendencia.
Todo sugiere que el próximo gobierno será liderado por uno de los candidatos de la oposición, pero aún es temprano para saber si ello constituirá un realineamiento de largo plazo. Esta elección será la primera contienda presidencial con voto obligatorio desde 2009, por lo que conocemos poco sobre las preferencias de los votantes obligados: aquellos millones de personas que concurren a las urnas porque no hacerlo involucra una multa. Hasta aquí, sabemos que son muy críticos con el gobierno de turno. También, que la candidata comunista tiene mucha menos intención de voto entre esos electores no habituales.
Paradojalmente, es muy probable que la candidata del gobierno pase a la segunda vuelta: cuenta con el apoyo de un tercio de los votantes que son fieles al presidente Boric. Pero su techo es muy bajo. No tiene mucho para donde crecer en la segunda vuelta. Entonces, la competencia real está concentrada en los candidatos de oposición. El liderazgo lo tiene Kast: promedia 23% en las encuestas. Es seguido por Matthei, que tiene aproximadamente un 15% de intención voto. El cuadro lo cierra Kaiser, con cerca de 12%. Si bien la distancia entre los tres se ha ido estrechando, Kast todavía aguanta en la punta.
Raya para la suma, es altamente probable que el gobierno pase a manos de la actual oposición, que además crecería en su representación parlamentaria. No obstante, que ello constituya un realineamiento de largo plazo está por verse.
Andrés Dockendorff
es profesor asociado Instituto de Estudios Internacionales Universidad de Chile

















































































