Sutherland sostuvo que estamos ante un delito de cuello blanco cuando es cometido por una “persona de respetabilidad y alto status social en el ejercicio de su ocupación empresarial”; otros autores amplían la categoría de cifras doradas cuando estos perfiles tienen poder político directo, que bien podrían utilizarse de ejemplo a quienes combinan el alto status y el poder político, como a un Trump, Musk, Goni, Macri, sin afirmar que sean o hayan sido tales. Según Aniyar de Castro, en su visión crítica materialista, resalta la condición de la clase y alta.
Pero, Milei, ¿en su relación directa con la gran estafa de las criptomonedas, encajaría? Clase media-media (profesor universitario), lo es. O, ¿quienes detentan, y recalco, detentan (a espaldas de la legitimidad con la que escalaron)? A estos, Versele los denomina como cifras doradas, diferenciando de los de cuello blanco.
¿La legitimidad de los Milei? Se declara un liberal anarquista: el mercado o la sociedad, se autoregula. Y se contradice cuando justifica sosteniendo … “A ver, ténganlo en cuenta: es una organización criminal, el Estado. Es decir, ustedes no me pueden decir que con más ladrones en la sociedad están mejor que con menos. Es decir, el Estado es peor que la mafia”, y compartimos, el poder es corrupto y despótico per se. Y, si es así, en consecuencia, no debería sólo reducirlo (neoliberalismo, y teoría de Parson y Merton en criminología: reducir la delincuencia para ser manejable); Ferri, antes planteó la saturación y la sobresaturación, y era socialista.
Si afirma, desde el liberal anarquismo, la consecuencia lógica es que intente desmontar todo el aparataje del Estado, generando la autoregulación a partir de la oferta y demanda, o concienciando de tal manera que sea sólo sea la sociedad que se autoregule. No veo la diferencia, al final, es sociedad civil.
Pero, el liberal anarquista, inmediatamente se aleja de todo lo anterior cuando denomina como Cabezas de pulpo (mierda en la cabeza) a sus críticos. Gusanos llama el régimen cubano a los cubanos fuera de Cuba. Traidores llaman a quienes no comulgan con ellos, de todas las dizqué “ideologías”. ¿Cuál la diferencia? La individualidad y libertad liberal es destruida, denigrada. Coincidimos, el falso Estado que dizqué valora al soberano, cuando es el detentador que lo subsume. Transmite al vivo, pero no admite llamadas ni opiniones: sólo deben ser receptores. Goebels y los autoritarios hacen lo mismo, se autoproclamen de izquierda o derecha. Es una falacia que repiten muchos y quedó en el imaginario: Rosseau, Marx, etc., dijeron que en algún momento hubo igualdad y ésta se desequilibró. Todas las teorías llevan implícita la desigualdad, desde la autoregulación del mercado (productores vs. consumidores) hasta la de clases (burguesía vs proletariado), pero se construyó el cuento del Estado moderno, de la igualdad ante profundas desigualdades, que después de más de dos siglos, han profundizado dichas desigualdades y vuelven a emerger gritando que el Estado moderno y postmoderno no tiene capacidad de resolver ni contener.
La violencia, desde cualquier perspectiva, es criminología; y, como dice mi amigo Barbery, el poder está manejado por políticos viscerales, y agrego… que no la entienden, pero sí la utilizan y se dejan utilizar, como Milei y las criptomonedas.
Alejandro Colanzi Zeballos es criminólogo y nonnino de Valentina.















































































