Con más de una decena de artesanas, este lunes se inauguró en el atrio de la iglesia La Merded la feria de la “Dulce empanada”, una actividad tradicional de la ciudad de La Paz que se realiza en Semana Santa.
La feria, promovida de manera sostenida durante este tiempo, no solo rescata recetas ancestrales, sino que también fortalece el sentido de comunidad entre las expositoras y la ciudadanía.
“Por cinco años hemos promovido la feria de la ‘Dulce empanada’, así como la de Todos Santos y otras. Ya es un trabajo continuo que en este tiempo hemos conformado una verdadera familia. Ya nos conocemos con todas las artesanas y nos alegra que la ciudadanía mantenga vivas nuestras tradiciones”, afirmó el concejal Javier Escalier.
Más allá de la oferta de una simple masita, las elaboradas para esta ocasión poseen un simbolismo religioso. Así, desde los suspiros hasta los napoleones, son preparados con recetas que han pasado de generación en generación.
“Tenemos una gran variedad de masitas tradicionales. Entre ellas, bizcochuelos, canelones que simbolizan la corona de espinas. Las empandas dulces, que están hechas de maicillo con rellenos de mermelada de papaya o durazno”, explicó una representante de la Asociación de Panificadores de Integración Artesanal La Paz.
Aunque la feria estará abierta hasta el mediodía del Viernes Santo, la jornada del Jueves Santo se perfila como la jornada de mayor afluencia. Pues es en este día cuando las artesanas extienden su atención hasta altas horas de la noche para acompañar a los fieles en su recorrido por los templos, ofreciendo además arroz con leche y mazamorra.
TRADICIÓN
Otra de las expositoras más antiguas, recordó que esta iniciativa comenzó hace 19 años en el patio de la Gobernación y que con el tiempo se consolidó como una tradición infaltable.
“Vendemos hasta pasada la medianoche porque la gente sigue visitando iglesias, incluso cuando ya están cerradas”, relató.
Como parte de la innovación, este año también se incorporaron opciones elaboradas con quinua, amaranto, cañahua y almendras, endulzadas con estevia, ampliando la oferta para personas con restricciones en el consumo de azúcar.
Escalier destacó que este tipo de actividades no solo preservan la cultura, sino que también fortalecen la identidad paceña.
“La banda Eduardo Caba, con su música, posiciona nuestra identidad y nuestro civismo. No podemos permitir que se pierdan nuestras tradiciones; las autoridades deben mantener en alto nuestra cultura y sostener este tipo de iniciativas”, manifestó.
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La docena de masitas se comercializa a 25 bolivianos, manteniendo un precio accesible para las familias paceñas. Más allá del valor gastronómico, las expositoras coinciden en que estas preparaciones representan la unión familiar y el sentido espiritual de la Semana Santa.




















































































