El Ministerio Público de Santa Cruz dictó pena máxima de 30 años de cárcel para el infanticida que mató a su sobrino de un año y cuatro meses, que estaba bajo su cuidado, porque “lloraba mucho” y lo despertó en la madrugada.
El hecho trágico ocurrió el lunes en una vivienda situada en el distrito de Pampa de la Isla, en la ciudad de Santa Cruz.
El fiscal especializado en Delitos Contra la Vida, Daniel Ortuño, reveló que el tío lo golpeó varias veces contra la pared para que deje de llorar, lo que le ocasionó convulsiones y derivó en su muerte.
“La autoridad jurisdiccional emitió la sentencia condenatoria de 30 años de presidio sin derecho a indulto a cumplirse en la cárcel de Palmasola. Alzó al niño y lo golpeó, ya en la última oportunidad golpeó la cabeza del menor contra la pared y es cuando empieza a convulsionar, si bien fue auxiliado por una tía por la gravedad de la lesión en el cerebro perdió la vida”, señaló Ortuño a la prensa.
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Infanticida
La madre del menor estaba de viaje en La Paz para buscar mejores condiciones laborales y dejó a su hijo al cuidado de su hermano sin imaginar que todo terminaría en tragedia.
“El error del niño fue despertarse y llorar, pero todo niño llora ya sea por algún dolor o por motivo de hambre. Este llanto generó rabia en el ahora sentenciado, en el sentido de que le molestaba el llanto”, agregó el funcionario público.
Durante la audiencia legal, Ailton J. C., de 25 años, reconoció que agredió a su sobrino porque lloraba mucho y no lo dejaba descansar. El niño fue derivado al Hospital Japonés, nosocomio al que llegó sin signos vitales.
El niño falleció a las 02.00 del lunes, el centro médico donde llevaron al menor tampoco llamó a las autoridades judiciales. Al constatar la violencia que sufrió a manos de su familiar.





















































































