El periodista Raúl Peñaranda no cumplió con la recomendación del Tribunal Nacional de Ética Periodística (TNEP) que le recomendó publicar el derecho a réplica del empresario Carlos Gill en “condiciones equivalentes” a las notas que motivaron una denuncia interpuesta en marzo de 2025.
En lugar de publicar la versión de Gill bajo los mismos criterios editoriales que las notas cuestionadas —como estableció el fallo—, el director de Brújula Digital optó por una solución improvisada: publicó el texto de réplica en una nueva sección del portal llamada “Cartas al Director”, un formato inexistente hasta ese momento y ajeno a las condiciones recomendadas por el TNEP.
Peñaranda, además, calificó el documento enviado por el equipo de Gill como “carta embustera” y argumentó también que la supuesta carta no tenía firma. Sin embargo, el texto fue expresamente entregado como una nota de prensa aclaratoria, no como una misiva privada, precisamente porque correspondía a un derecho a réplica y no a una opinión dirigida al medio. Esta interpretación errónea, sumada a la creación de una nueva sección, distorsiona el sentido de la resolución emitida por el tribunal de ética.
La resolución del TNEP, de carácter público, estableció con claridad que el periodista recibía la recomendación de esa instancia de publicar el derecho a réplica de Gill en condiciones equivalentes a las notas originales, es decir, con igual jerarquía, visibilidad, formato, ubicación y difusión. Las notas en cuestión —publicadas el 3 y 10 de diciembre de 2024— fueron tituladas respectivamente: “Marcelo Claure y Carlos Gill crearon una empresa de energía en España” y “Claure admite que es socio de Carlos Gill en una empresa de litio y que habló con Evo hace tres meses”.
Ambas publicaciones, según el fallo del tribunal, omitieron completamente la contraparte del empresario. En ninguna de ellas se contactó a Gill para ofrecer su versión ni se contrastaron los hechos con fuentes verificables, esto es un hecho de la realidad sin posibilidad a ninguna controversia. En ese sentido, las afirmaciones contenidas en dichas notas no solo carecen de sustento documental sino que no contaron con la contraparte de Carlos Gill.
La réplica de Gill, publicada finalmente por decisión unilateral de Peñaranda en una sección marginal y con un largo manifiesto suyo, no cumple con el estándar requerido por un Tribunal de Ética, lo que deja abierta la pregunta sobre la voluntad real de equilibrar la cobertura y respetar los derechos fundamentales de las personas aludidas. Para conocimiento de los lectores, publicamos la nota de la réplica en cuestión.
Réplica de Carlos Gill a las notas publicadas por Raúl Peñaranda en Brújula Digital
Esta es la réplica aclaratoria del empresario Carlos Gill Ramírez con relación a dos notas firmadas por el periodista Raúl Peñaranda y publicadas en el portal Brújula Digital en diciembre de 2024. Ambas publicaciones motivaron una denuncia formal de Gill ante el Tribunal Nacional de Ética Periodística (TNEP), instancia que recientemente recomendó al periodista otorgar el derecho a réplica, al constatar que Gill nunca fue contactado ni consultado para ofrecer su versión de los hechos para dichas notas.
La demanda surgió de la constatación de que se sigue construyendo un discurso, continuo y falso en torno al empresario Gill, no solo para dañarlo a él sino para perjudicar, en este caso, a otros empresarios con los que tiene relación. Esto quiere decir que el empresario ha sido víctima de una cobertura mediática, persistente y negativa sin que se le diera espacio a la réplica, con una serie de afirmaciones e insinuaciones perjudiciales sin base verificable, lo cual se constituye en un trato no equitativo.
La primera nota, publicada el 10 de diciembre de 2024, se tituló: “Claure admite que es socio de Carlos Gill en una empresa de litio y que habló con Evo hace tres meses”. En ella, Peñaranda afirma:
“Claure, que dice buscar que un líder opositor gane las próximas elecciones presidenciales, es socio de Gill, un empresario considerado cercano al MAS en Bolivia.”
Con esta calificación, carente de fuentes identificables o pruebas verificables en la nota, el periodista daña la imagen y reputación del señor Gill. Es importante precisar que Carlos Gill es un empresario latinoamericano cuyas actividades se restringen exclusivamente al ámbito empresarial, sin ningún tipo de vinculación política en los países donde mantiene inversiones. En el caso de Bolivia, nunca ha firmado contrato alguno con el Estado boliviano y sus operaciones se desarrollan exclusivamente con empresas privadas, nacionales o extranjeras.
La segunda nota, publicada el 3 de diciembre de 2024, lleva el título: “Marcelo Claure y Carlos Gill crearon una empresa de energía en España”. Allí, el periodista señala: “Carlos Gill es un empresario que hizo negocios con el chavismo y tiene operaciones en varios rubros (…) Se lo considera un empresario cercano al oficialismo boliviano.”
En este caso, nuevamente, el periodista no aporta ninguna evidencia ni fuente verificable para sustentar las afirmaciones realizadas. Las únicas referencias, indirectas, en trabajos anteriores de Peñaranda aluden a publicaciones de medios digitales extranjeros altamente cuestionados, como por ejemplo Reporte de la Economía, un portal que opera sin transparencia editorial (sin director conocido, periodistas identificables ni responsables legales). Esta falta de rigor investigativo nunca fue abordada por Peñaranda.
Sin embargo, esas publicaciones fueron tomadas por el periodista como base para construir su narrativa, lo que evidencia una preocupante falta de profundidad y rigor periodístico. En anteriores entregas, Peñaranda incluso recurrió a un blog anónimo y polémico como Pelusa Radical, sin mayor análisis de su credibilidad. Citar contenidos de medios sin reputación y sin comprobarlos no constituye prueba alguna.
Un hecho fundamental que fue ignorado por el periodista —y que habría podido confirmar fácilmente— es que Carlos Gill fue víctima de expropiaciones en Venezuela y que no viaja a ese país desde hace más de una década. Este dato clave fue omitido, y hubiera podido ser contrastado si se le hubiese consultado previamente a la redacción de las notas en cuestión, como corresponde a un trabajo periodístico serio.
Finalmente, el señor Carlos Gill expresa su respeto y agradecimiento al Tribunal Nacional de Ética Periodística por haber recomendado de manera objetiva y responsable que se respete su derecho a réplica. Este pronunciamiento representa un paso importante hacia un periodismo más equilibrado y respetuoso de la verdad, los hechos y los derechos individuales.




















































































