Así como en todo el mundo, en la ciudad de La Paz también se llora la muerte del papa Francisco. Para su despedida, en la Catedral Metropolitana, se realiza un repique de campanas, una liturgia especial y el llamado general a mantener la oración por el sumo pontífice.
“A primeras horas de la mañana, cuando ya sabíamos la noticia, hemos hablado con el señor Arzobispo para indicarle qué debíamos hacer. Entonces, lo primero que hemos coordinado es la capilla ardiente y el redoble de campanas en tono fúnebre”, explicó Iván Bravo, sacerdote de este templo, a Bolivia Tv.
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En este templo, se instaló la capilla ardiente con la fotografía de Jorge Mario Bergoglio, un papa que pasó por Bolivia y que partió este lunes solo horas después de dar su bendición por la Pascua. Por la noche, se hará una misa para recordarlo y un llamado a la oración constante, para lo cual la Catedral tiene las puertas abiertas.
LITURGIA
“Se ha hecho ya pública la invitación para que la gente pudiera venir a orar y lo va a poder hacer en el transcurso de la mañana, de la tarde. Y en la tarde se ha coordinado una celebración eucarística, a las siete de la noche”, indicó el religioso.
A la población se le convocó a una “oración intensa”, por al menos tres días por el eterno descanso del Papa. En estas tres jornadas, la Catedral recibirá a la población.
Bravo recordó un encuentro con el Papa en el Vaticano, momento en que, contó, aprovechó para mandar un mensaje al país. “Son un par de minutos que me ha concedido un saludo. ‘¿De dónde eres?’ (preguntó) ‘De Bolivia’ (respondí). ‘La diversidad cultural, su naturaleza, coraje y alegría para esa nación y para ti’, me dijo”, relató.
Y es que el papa Francisco tocó de manera especial miles de corazones en el mundo. En Bolivia, hubo la oportunidad de su visita, en 2015, que se extendió por tres días. Multitudes lo esperaron y observaron su paso por El Alto, La Paz y Santa Cruz.
De esa forma lideró la Iglesia Católica, con una cercanía al pueblo que es recordada con cariño este día de su partida. El sumo pontífice latinoamericano “volvió a la casa del Padre”, a sus 88 años.




















































































