La tasa de fecundidad cayó en Bolivia. El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó datos sobre la Encuesta de Demografía y Salud, los cuales alertan de una disminución en este indicador que señala la cantidad de hijos por mujer que se han registrado en el país.
Si bien en 1998 esta tasa llegaba a 4,2 hijos por mujer, 25 años después, con el EDSA 2023, se evidenció que había caído a 2,1 hijos por mujer.
“Encontramos que el indicador principal que es la tasa global de fecundidad, en el año (19)98 se encontraba en 4,2, es decir, cada mujer, en promedio, tenía 4,2 hijos a nivel nacional, el 2003, 3,8, pero del 2003 al 2023 esto cae hasta 2,1 hijos por mujer”, detalló el director del INE, Humberto Arandia, durante la presentación del informe, el jueves.
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De acuerdo con los datos presentados en el evento, la tasa tuvo una paulatina caída. Como mencionó Arandia, para 1998, la encuesta señalaba una tasa de 4,2; para 2003, llegaba a 3,8; en 2008, 3,5; 2016, 2,9; y para el último EDSA realizado en Bolivia, en 2023, la tasa era de 2,1.

“¿Qué implica esto? Que la tasa global de fecundidad en Bolivia, a partir de la estimación de la EDSA 2023, se encuentra en el nivel del reemplazo, algo que ya en sí mismo, nos llama la atención, porque implica que el crecimiento poblacional de mediano y largo plazo va a tender a ralentizarse”, indicó el director.
TASA DE FECUNDIDAD
Pero qué es exactamente este “nivel de reemplazo”. Esta tasa es determinante para ver la tendencia de la población.
“La tasa de reemplazo poblacional se refiere al número promedio de hijos por mujer necesario para que una población mantenga su tamaño. Este número se estima en torno a 2,1 hijos por mujer”, dijo Arandia.
“Por qué, si asumimos que tenemos un binomio padre-madre, dos personas, para que la población se mantenga constante eliminando el supuesto de la mortalidad, estos tendrían que tener dos hijos y a lo largo del tiempo la población se mantendría constante; pero como existen variables asociadas a la mortalidad, esto coeficiente de reemplazo internacionalmente se lo acepta como 2,1”, complementó.
De acuerdo con el dato del último EDSA, Bolivia se encuentra justo en el límite de esta tasa de reemplazo, para mantener la cantidad de su población. Si sigue en caída, como muestra la tendencia constante desde 1998, podría tener incidencias poblacionales.
“Una tasa de fecundidad por debajo de 2,1 no lograría otra cosa, en el mediano o largo plazo, hacer que la población o bien se envejezca o incluso en el largo plazo pueda comenzar a disminuir si la tasa está muy por debajo de esta tasa de reemplazo, por tanto, este concepto es fundamental”.
DATOS
En la diferenciación entre las áreas urbana y rural, se evidencia que en la primera la tasa global de fecundidad es incluso ya menor al coeficiente de reemplazo, con 1,9 hijos por mujer; mientras que la rural es de 2,9.
“Si pensamos en la ecuación compensadora demográfica que explica el crecimiento poblacional, podemos afirmar que el crecimiento en las grandes áreas urbanas de nuestro país depende en gran medida de la migración del campo a la ciudad, y no así tanto del nacimiento de hijos o hijas en dichas áreas urbanas”.
No obstante, aunque el área rural presenta aún una cifra por encima del límite de reemplazo, igual tiene una tendencia a la disminución. Los datos presentados muestran que la tasa de fecundidad global de esta área en 1998 era de 6,4; para 2023 cayó a 5,5; 2008, 4,9; 2016, 3,8; y 2023 llegó a 2,9.
Arandia destacó la importancia de este estudio como determinante para entender también el Censo de Población y Vivienda.
La EDSA 2023 tomó una muestra de 19.061 viviendas, en un trabajo que se extendió por cuatro meses. Los indicadores que comprenden los resultados implican también una especificidad en rangos etarios y otros, bajo estudios en demografía y salud.




















































































