Bloqueados en los caminos, en las calles y avenidas. Bloqueados mentalmente. Petardos, gritos, megáfonos con voces que no siempre se entienden. Amagos de discusión, pelea entre ciudadanos. Enfrentamientos entre quienes bloquean y quienes quieren romper el bloqueo.
La plaza Murillo en La Paz está cerrada. En la esquina Comercio, Colón, es decir en la entrada al edificio de la Asamblea Legislativa, una barrera metálica y al menos una veintena de policías impide el paso de cualquier persona que pretenda ingresar. Detrás de la malla metálica están los policías, delante están los marchistas que hacen vigilia día y noche para que se abrogue la Ley 1720 de conversión de tierras. Mientras tanto dentro de la Asamblea Legislativa, más precisamente en la Cámara de Senadores hay una posición muy dividida entre quienes aceptan la abrogación y quienes votarán en contra.
Las calles en otras ciudades el país como Santa Cruz, Cochabamba, El Alto, Tarija, Oruro se convierten en escenarios de enfrentamientos, de pelea. Ciudadanos que se enfrentan se agreden.
Otra batalla se produce en los mercados donde el pollo desaparece y el que está a la venta por minutos, tiene precios astronómicos. Los dirigentes de carniceros reconocen esta alza y amenazan con hacerlo mucho más.
Las farmacias advierten la falta de medicamentos y los hospitales temen que no haya suficiente oxígeno. Es decir, más asfixia.
El martes por la tarde en la radio nos informan que un bebé de pocas horas de nacido debe ser trasladado dentro de una incubadora desde Oruro a La Paz, por supuesto tiene que pasar por los bloqueos y los médicos temen que prime la irracionalidad y no les permitan hacerlo poniendo en riesgo la vida del recién nacido.
Mientras tanto El ex gobernador de Santa Cruz Luis Fernando Camacho, ofrece al presidente Paz que gobierne desde la ciudad cruceña. Un ofrecimiento inútil, abre la brecha para que el Comité Cívico de Chuquisaca se pronuncie asegurando que Sucre cuenta con todas las condiciones para que el Gobierno “vuelva a su casa”. Sólo faltaría que marchen y hasta bloqueen los cívicos que quieren que Rodrigo Paz gobierne desde Santa Cruz o desde Sucre.
Entre tanta información sobre conflictos nos enteramos de la muerte de una niña de 12 años en la ciudad de Sucre por haberse sometido a un reto extremo de un juego en línea. Se trata de esos desafíos suicidas donde se pone en juego la vida. ¿Hay tiempo para ocuparse de estos temas? Debería, deberíamos estar elaborando políticas públicas para evitar estos dolorosos hechos.
Desbloquear el país no es para ingenuos.

















































































