Israel comete genocidio en Gaza. Esa es la conclusión que el martes hizo conocer Naciones Unidas, luego que su Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado sacara a luz su informe, basándose en los actos tipificados como genocidas y que Israel comete durante los bombardeos que efectúa día y noche contra los gazatíes. ¿Existen dudas sobre si calificar o no de genocidio los ataques israelíes? No debiera existir duda alguna y menos justificación para tales actos.
Las noticias que reportan los periodistas desde Gaza aún a costa de perder la vida, dan cuenta de la matanza que se comete en territorio palestino. Los graves daños físicos y mentales que se ejerce por más de 2 años sobre esa misma población. Cientos de miles se han visto forzados a dejar atrás sus casas, todas sus pertenencias para salvar la vida. Israel ha impedido deliberadamente los nacimientos de palestinos atacando en diciembre de 2023 la mayor clínica de fertilidad de Gaza, allí terminaron con miles de embriones, según el informe de la comisión de la ONU.
El mundo ha visto cientos de cadáveres de niños bajo los escombros, a mujeres embarazadas transitar en busca de refugio. Familias enteras con claras muestras de desnutrición. Frente a esas estremecedoras escenas también nos hemos llenado de vergüenza y sobre todo impotencia. Más todavía cuando Israel niega todas las acusaciones sobre el genocidio que está cometiendo. Todos los intentos de ayuda humanitaria a Gaza han sido impedidos sistemáticamente por parte de Israel.
Terminar con los palestinos y destruir su territorio está en la mira de Israel, exactamente ese es el sentido de las palabras de uno de los portavoces del ejército israelí: “tomar el control de Ciudad de Gaza llevará varios meses; y varios meses más hasta que quede completamente destruida”.
También debe estar claro para el mundo que el verdadero interés de Israel no es la liberación de los rehenes israelitas que aún están en poder de Hamas, su verdadero interés es la invasión y apropiación del territorio palestino, para conseguir ese objetivo es necesario exterminar a su población originaria, aún a costa de condenar a muerte a los israelitas cautivos.
Seguramente en un estado de delirio demencial el ministro de defensa israelí ha exclamado con tono triunfal: “Gaza arde”, como si este hecho no sería una muestra de falta de compasión. Definitivamente es el triunfo de la bestialidad y la estupidez, frente a la derrota de la inteligencia y todo lo bueno que pueda albergar la humanidad.
(*) Lucía Sauma es periodista
















































































