El arquitecto alemán Patrick Schumacher, figura principal del reconocido estudio londinense Zaha Hadid Architects, ha desatado una polémica en el ámbito de la arquitectura con la publicación de su ensayo “El fin de la arquitectura”. En este controvertido texto, Schumacher, exponente del pensamiento arquitectónico eurocentrista, afirma categóricamente que la arquitectura está agonizando o incluso ya ha desaparecido.
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Esta provocativa tesis, que resuena como un lamento, evidencia una resistencia a la creciente emergencia en el siglo XXI de voces que abogan por una transformación radical de la profesión (esas voces cuestionan la obsolescencia de los paradigmas tradicionales frente a la complejidad de la sociedad contemporánea). En un ejercicio de autoafirmación ideológica, Schumacher declara que la única arquitectura capaz de perdurar ante este supuesto fin es la paramétrica, con edificios de alta tecnología, formas extravagantes y costos elevados, cuya construcción genera una considerable huella de carbono y suscita interrogantes sobre la transparencia de sus procesos.
El ensayo se distingue por un tono de protesta ante lo que el autor percibe como una politización de la arquitectura. Frases como: “…la usurpación de la disciplina por parte de la ideología woke”; “…debemos rechazar la presunción multiculturalista de que todas las culturas son igualmente mejoradoras de la vida”; “¿De verdad ahora prefieren aprender y hablar de descolonizar la disciplina?” o “La coyuntura histórica actual hace cada vez más urgente un enfrentamiento político frontal y sustantivo con quienes politizan la arquitectura desde una posición anticapitalista”, ilustran su postura.
Consideramos que “El fin de la arquitectura” es un grito insulso en medio de las profundas transformaciones sociales y culturales que caracterizan al mundo multipolar, con nuevos actores en el oriente y el sur global. Pero también, nos incita a una reflexión crítica para encontrar nuevas narrativas estéticas arraigadas en nuestra realidad que permitan responder a los trascendentales desafíos del siglo XXI. Con esas narrativas estéticas ingresaremos a la Batalla Cultural de la arquitectura del presente tiempo, blandiendo una clara postura ideológica.
Si bien figuras como Schumacher, Gehry o Foster, englobados bajo el término “startarchitects”, merecen reconocimiento y respeto dentro de sus contextos, su visión no debe ser universalizada acríticamente. Las narrativas estéticas que promueven un “blanqueamiento cultural” de la arquitectura y que son repetidas sin discernimiento por algunos profesionales de nuestro medio, deben ser expuestas por lo que realmente son: una caricatura.
(*) Carlos Villagómez es arquitecto
















































































