Uno de los logros del Estado burgués, legitimador de la explotación capitalista de la humanidad y de la madre naturaleza —entendida por ellos como recurso natural— y que, siendo creado en la Revolución Francesa de 1789, inicia un exitoso camino de legitimación que le rinde más de 200 años de vigencia. Sin duda, tuvo que sortear muchos sacudones, pero, al fin de cuentas, desarrolló una habilidad sorprendente, de tragarse revoluciones en su contra y, finalmente, salir vivitos y coleando. El capitalismo se tragó a la Unión Soviética, no del todo, pero casi, y los cuestionamientos radicales de la humanidad luchadora contra este Estado de reinado de la explotación de la fuerza de trabajo para la acumulación individual son contemplados como bonitas palabras, pero irrealizables.
Sin embargo, los pueblos luchamos y seguimos creyendo que es posible acabar con este sistema, inventando y creando propuestas. En ese camino vamos desmitificando miles de manipulaciones realizadas hace más de seis generaciones, nos damos cuenta poco a poco de lo que significa vivir en un sistema de explotación como lo es el capitalismo. El capitalismo no es aquel del trabajo; es decir que, si trabajamos y nos esforzamos, vamos a mejorar nuestras condiciones de vida. No, no se trata de eso, el capitalismo significa robar impunemente el trabajo a los otros y otras. Bueno, pero ahí lo dejo lo del capitalismo; en realidad, lo que quiero tratar ahora es la crisis del Estado democrático —que es el legitimador de la rapiña capitalista—; en Bolivia, el Estado burgués está cada día desnudándose, mostrando la radiografía del cinismo. No hay dónde perderse, son unos mañudos, sinvergüenzas, estos ladrones.
Les doy el ejemplo. Fíjense lo que ocurre con el Gobierno y con el Tribunal Constitucional, que realmente dan mucha risa. Primero, con una sentencia, del Tribunal Constitucional dice que es nula la sesión que convocó Andrónico, donde se aprobó un préstamo de 176 millones de dólares, un decreto presidencial de indulto y amnistía por razones humanitarias, y, por último, el cese de los magistrados autoprorrogados. Se aprobaron tres puntos.
Pero, para morirnos de risa, dicen que no es válida la sesión, pero son válidos los dos puntos primeros aprobados en esa sesión. ¡Y aquí viene lo más interesante y, oigan bien! Pero el tercer punto no, justo aquel punto del cese de funciones de los magistrados autoprorrogados; ése no es válido. ¿Y saben quiénes firman? Los autoprorrogados.
Seguramente, nuestra reacción es de rabia y risa, pero, en realidad, para mí es el mejor material didáctico, para que como pueblo desmitifiquemos el Estado de poderes, que a pesar que Evo Morales se esforzó para que al ser Estado Plurinacional sea una puerta para una nueva reorganización de la vida en el territorio de Bolivia; esa intención se quedó truncada. En realidad, considero que la decisión de cambiar el estado de las cosas en Bolivia está en manos del pueblo organizado.
En agosto tenemos una oportunidad, espero que no sigan con la cantaleta de que Evo no está habilitado, porque no es verdad. Ahí veremos para dónde va este Estado en Bolivia.
















































































