Andrónico Rodríguez no es candidato, no está en campaña y, sin embargo, lidera las dos encuestas que se han publicado en los últimos días; en una (RED UNO) con 18% y en la otra (Marcelo Claure) con 25%. Lo dije desde 2021, Andrónico es el candidato más competitivo del MAS. Si lo repito ahora no es porque esté haciendo campaña a su favor, me limito a anotar los hechos.
Las encuestas muestran que todavía hay un 20% de indecisos en disputa. Si tomamos en cuenta la historia electoral boliviana, esta votación “escondida” normalmente se ha ido al MAS. Creo que en esta ocasión puede ocurrir lo mismo: la falta de un candidato ya decidido en el bloque popular es la que lleva a la gente a esta indecisión. Cuando las cosas se aclaren, un alto porcentaje de este voto se irá a la sigla sin importar el nombre. Lo garantizaría Andrónico u otro candidato joven y atractivo, pero el problema de los jóvenes políticos son las élites de la izquierda, que van a preferir morir antes que ceder su poder burocrático a otra generación y otro liderazgo. Sin Andrónico u otro que descole y refresque, la izquierda languidece, pero aun así sus dirigentes no la tienen clara o, si la tienen, no quieren aceptarlo.
Por otra parte, está el Bloque de Unidad (Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga) que concentra la mayor parte del voto opositor. Entre Tuto y Samuel, quien tiene un techo más alto es Samuel, porque tiende a ocupar el centro político y este es, en teoría al menos, más inclusivo. Claro que la condición de “centro” de Samuel depende de cómo se vaya posicionando ante asuntos que a veces resultan espinosos, porque al referirse a ellos recibe fuerte presión del electorado cruceño, que es proclive a las salidas “duras” y no se compadece mucho de la opinión de occidente. Si la campaña de Samuel se parece a la de Tuto, quien prometió: “Haremos leyes en contra de los empresarios que hayan trabajado con el MAS” (!), entonces cederá votos a otros. En cambio, si su campaña continúa buscando “soluciones”, por lejos logrará echar mano del voto del centro e indeciso, incluso del voto “de reserva” del MAS.
Apunto aquí algo que no es menor: En parte gracias a la cooptación de Comunidad Ciudadana, a la alianza con Juan del Granado y en parte por su propio peso, Samuel tiene La Paz, algo con lo que ningún otro opositor cuenta. Consolidarse allí le representaría una ventaja estratégica sobre cualquier otro del bloque opositor, inclusive Manfred.
Santa Cruz, en cambio, está en disputa; las opciones de Tuto y Samuel son muy parejas en esa región.
En cuanto al bloque conservador, el conformado por Chi y Manfred, los dos sondeos muestran que está estancando. Chi sigue con el mismo porcentaje de hace meses atrás, no se movió y de Chi podemos decir, guiados por las dos últimas elecciones, que tiene un voto blando, quizás una representación fuerte del bloque popular lo deje en la misma situación que el 2020. Y Manfred venía mejor; en su caso no solo hay estancamiento sino caída, incluso en Cochabamba donde es más fuerte. ¿Por qué? No son los dos mejores candidatos para posicionarse sobre los dilemas tan complejos que presenta la economía boliviana en crisis.
Las encuestas también muestran que el gran “tema” de estas elecciones es la economía. “Es la economía, estúpido”, repetía como un mantra James Carver, el asesor de Bill Clinton en 1992. Así que no es difícil de entender, un alcalde no muy ducho en cuestiones de Estado encuentra rápido su techo y un pastor que cualquier cosa que dice la convierte en chiste, mucho menos será la referencia.
Es necesario aclarar que hoy ninguno de estos señores es un candidato formal. En el caso de Andrónico, ni siquiera tiene por qué sigla candidatear. El Chapare debería estar feliz ofreciéndole su respaldo, sería lo lógico, el MAS debería estar arrodillado intentado persuadir a Rodríguez, ninguna de las dos cosas está pasando. Que Andrónico acepte candidatear por el MAS representaría la recuperación del “instrumento político” para el Trópico, pero no lo hace porque de inmediato Evo y el evismo lo interpretaría como “una confirmación de la traición”.
Este fin de semana hubo un ampliado en Villa Tunari, se determinó que el nuevo nombre del Instrumento Político es “EVO Pueblo”, quizás sea la primera vez en la historia de Bolivia y quizá del mundo que un partido se llame igual que su jefe vivo. ¿Quién más podría ser el candidato de EVO que Evo? Son este tipo de determinaciones las que tanto daño le hacen precisamente a Evo, esta mirada tan dogmática que explica el trato tan poco generoso con las nuevas generaciones.
Chi tampoco tiene sigla y su alianza con Manfred no ayuda a este en ningún caso. Pasa lo mismo en el Bloque de Unidad: muchas de las alianzas territoriales que vimos en las últimas semanas no han sumado nada a sus supuestos beneficiarios. Por ejemplo, ¿pensará Tuto que Iván Arias le ayuda en La Paz?














































































