Este fin de semana el país enfrenta nuevamente un escenario de alta tensión social, especialmente en La Paz, sin señales de acuerdos entre el Gobierno y los sectores movilizados. Hasta este viernes no se registraron pronunciamientos nuevos de las partes sobre medidas de distensión o acercamientos concretos.
La crisis entra en su día 30 desde el inicio de los bloqueos, el 1 de mayo, un periodo con interrupciones constantes en rutas troncales, dificultades en el abastecimiento y múltiples intentos fallidos de instalación de mesas de diálogo que no lograron resultados sostenidos.
La Comisión del Diálogo volvió a insistir en las últimas horas en la necesidad de establecer una pausa humanitaria. Todo ello para permitir el tránsito de alimentos, medicamentos, combustible y personas en situación de vulnerabilidad. Varios sectores reportan dificultades crecientes de abastecimiento en mercados urbanos y zonas periféricas.
Sin embargo, hasta el momento no existe una respuesta formal ni de los sectores campesinos ni de organizaciones obreras. La ausencia de una posición oficial mantiene en suspenso cualquier posibilidad inmediata de reducción de la conflictividad.
Paralelamente, la Policía Boliviana tampoco anunció ni ejecutó la habilitación de nuevos corredores humanitarios para este fin de semana. En las dos semanas anteriores se realizaron operativos con caravanas escoltadas en distintos puntos del país, con el objetivo de abrir rutas de abastecimiento hacia ciudades capitales y zonas con mayor presión social por la falta de productos básicos.
No obstante, esos dispositivos tuvieron resultados limitados. En varios casos, los corredores se habilitaron de forma temporal, pero posteriormente los bloqueos volvieron a instalarse en rutas estratégicas, especialmente en el occidente y en conexiones hacia el eje central, lo cual impidió una normalización sostenida del tránsito.
Por su parte, el Gobierno no confirmó nuevas intervenciones de desbloqueo ni acuerdos específicos con los sectores movilizados, lo que prolonga la incertidumbre sobre el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.
Lea también: El fin de semana se perfila nuevamente sin acuerdos ni resultados a la crisis social
En varias regiones se reportan incrementos de precios, reducción de oferta en mercados y dificultades logísticas para el transporte de productos esenciales.
El Ejecutivo convocó al diálogo al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, y al dirigente principal de la Federación de Trabajadores Campesinos “Túpac Katari, Vicente Salazar, como parte de los intentos de encaminar una negociación nacional.
Sin embargo, ninguno de los dos respondió a la convocatoria.
Por el contrario, Salazar endureció su postura y llamó a radicalizar las medidas de presión hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Todo lo ocurrido, elevó el nivel de tensión política en las últimas horas y redujo aún más las expectativas de un acercamiento inmediato.
La falta de acuerdos, la ausencia de corredores humanitarios y la persistencia de bloqueos mantienen al país en un punto crítico, con regiones que ya sienten el impacto directo del desabastecimiento y la economía cada vez más presionada por la interrupción del transporte.





















































































