Tras 19 días de conflicto, bloqueos, crisis y desabastecimiento de carburantes y alimentos, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, afirmó este martes que el Gobierno mantendrá el diálogo con sectores sociales movilizados y descartó la aplicación de un estado de sitio, pese a los hechos de violencia registrados en La Paz durante las protestas.
Lupo reveló que el Gobierno evaluó distintos escenarios, aunque decidió mantener abierta la vía de la negociación para evitar una mayor confrontación.
“No se ha considerado estado de sitio para evitar las provocaciones, porque hay pasos que se dan que no se puede desandar luego”, dijo Lupo en entrevista con Fama, Poder y Ganas.
El ministro señaló que el Ejecutivo mantiene contactos con organizaciones sociales y sectores movilizados que considera interlocutores válidos, entre ellos maestros rurales, fabriles y representantes campesinos de las 20 provincias de La Paz.
Lea también: Bolivia denunciará ante la OEA un ‘atentado contra la democracia’
“El diálogo es el único instrumento y estamos trabajando de la manera más correcta, que es fuera de los reflectores”, añadió.
Según el ministro, existen grupos radicales infiltrados en las protestas que buscan generar una escalada de violencia para desestabilizar al país. “Buscan muertos para provocar una espiral de violencia”.
Lupo también acusó al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, de asumir posiciones “intransigentes y antidemocráticas” y aseguró que existe una orden de aprehensión en su contra.
Asimismo, sostuvo que algunos sectores protagonizaron actos vandálicos y ataques contra bienes públicos y privados durante las movilizaciones.
“Están rompiendo cámaras” y “el nivel de violencia es delincuencia y van a enfrentar a la Justicia por ello”, declaró.
Aseguró que la Policía actuó con prudencia pese a las agresiones registradas durante las protestas y afirmó que los efectivos también fueron víctimas de ataques.
La Paz vivió, el lunes, una jornada violenta por el enfrentamiento entre sectores políticos y la Policía. Producto de ello, hubo cientos de detenidos, policías heridos y oficinas públicas y privadas saqueadas.
Pese a ello, los bloqueos persisten. La ciudadanía realiza filas de varias cuadras para abastecerse de gasolina, mientras los mercados enfrentan desabastecimiento de alimentos esenciales y varios restaurantes suspendieron su atención por falta de insumos.





















































































