Bolivia y Brasil concluyeron este jueves en Santa Cruz de la Sierra la XIII Comisión Mixta sobre Drogas y Temas Conexos con la firma de 31 compromisos conjuntos contra el crimen organizado.
Los acuerdos contemplan operaciones coordinadas, intercambio de información de inteligencia, control de sustancias químicas, lucha contra el lavado de activos y erradicación de cultivos ilegales de coca.
Las autoridades de ambos países coincidieron en que el narcotráfico dejó de operar únicamente a escala nacional y consolidó estructuras regionales.
Bolivia y Brasil
“El narcotráfico ya no actúa de manera aislada, se mueve a través de rutas, personas, empresas, dinero, sustancias químicas, vuelos ilícitos y estructuras criminales que cruzan fronteras”, afirmó el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda.
La autoridad sostuvo que la respuesta estatal debe seguir la misma lógica regional con mecanismos permanentes de coordinación.
“Si el crimen opera de forma regional, los Estados tenemos también que responder de forma regional”, señaló.
Justiniano remarcó que dos de los principales ejes del trabajo bilateral serán la erradicación de cultivos ilegales de coca y el control de sustancias químicas utilizadas para producir droga.
Acuerdos
“Si trabajamos para que no se produzcan esas 100 toneladas de cocaína el impacto puede ser mayor”, sostuvo.
También advirtió que el control de precursores químicos resulta clave para afectar las capacidades operativas de las organizaciones criminales. “Sin sustancias químicas no hay producción ilícita a gran escala”, afirmó.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la aprobación de una matriz de 31 compromisos que incorpora plazos de cumplimiento, responsables institucionales y mecanismos de evaluación semestral.
Según el viceministro, el objetivo es evitar que los acuerdos queden solo en declaraciones políticas sin aplicación concreta.
Narcotráfico
“Los compromisos que no se revisan se enfrían”, manifestó.
La reunión bilateral se desarrolló en medio de crecientes preocupaciones regionales por el avance del narcotráfico, las rutas internacionales de cocaína y el fortalecimiento de estructuras criminales transnacionales.





















































































