Bolivia enfrentará una semana atravesada por conflictos sociales simultáneos que apuntan a concentrarse en La Paz y en las principales rutas del país, con demandas que tienen que ver con reclamos económicos, territoriales y políticos.
El primer foco se instalará el lunes 4 de mayo, con el ingreso de la marcha campesina que partió desde Pando y Beni. La movilización exige la abrogación de la Ley 1720 sobre reconversión de tierras y ya anticipó que no abandonará la sede de gobierno hasta lograr ese objetivo.
Este movimiento, que ya se encuentra en la tranca de Urujara, se convirtió en uno de los principales ejes de presión social y cuenta con respaldo de otros sectores.
El segundo punto de conflicto comenzará el martes 5 de mayo, cuando el sector del transporte active un paro nacional escalonado. Esta medida de presión responde a la falta de soluciones a la escasez de diésel, la mala calidad de los combustibles y los perjuicios económicos al sector.
Los dirigentes del transporte advirtieron que el paro avanzará de 24 a 48 y 72 horas hasta llegar a una medida indefinida si no existen respuestas del Ejecutivo. El Gobierno activó el sábado una mesa de diálogo con choferes que bloquean la ruta hacia el Norte de La Paz; sin embargo, aún no existe un acuerdo definitivo.
El impacto del paro de transporte nacional dependerá de la adhesión de los distintos sectores, ya que el transporte libre anticipó que no acatará, mientras que en La Paz aún no existe una postura unificada.
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El tercer frente corresponde al paro general indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), que ya se encuentra vigente desde el 2 de mayo tras un cabildo en El Alto.
La organización exige al Gobierno atender un pliego amplio que aborda mejoras salariales, medidas para enfrentar el encarecimiento de la canasta familiar, solución al desabastecimiento de combustibles y respuestas a conflictos laborales.
Aunque, algunos sectores, entre ellos, los gremiales rechazaron el paro.
La COB también decidió respaldar a los sectores movilizados, entre ellos la marcha indígena y protestas en el norte paceño, lo cual se prevé que reforzará la convergencia de conflictos en una misma coyuntura.
En paralelo, el escenario suma presión política. Dirigentes sindicales, de la COB y las 20 provincias de La Paz, advirtieron que, si el Gobierno no atiende las demandas, se evaluarán medidas más drásticas, incluso pedidos de renuncia del presidente.
En conjunto, la coincidencia de estas movilizaciones configura un panorama complejo.
La llegada de la marcha, el paro del transporte y la presión sindical pueden afectar la circulación, el abastecimiento y el funcionamiento institucional en el inicio de la semana.
En varias ocasiones, el Gobierno llamó al diálogo a los diferentes sectores en conflicto; sin embargo, su pedido no encuentra eco y las protestas suman.




















































































