La analista política Angélica Coca afirmó que la reciente victoria de figuras femeninas jóvenes en el escenario subnacional responde a dinámicas diferenciadas.
Según explicó, están marcadas en gran medida por decisiones de cúpulas partidarias antes que por procesos internos genuinos.
Así se refirió a las gobernadoras electas Gabriela de Paiva, en Pando y María René Soruco, en Tarija; además, Paola Aguirre en la Vicegobernación de Santa Cruz.
Liderazgos femeninos
En su criterio, una parte importante de estas candidaturas ha sido definida por élites políticas —direcciones de campaña y equipos de decisión— que históricamente han estado dominadas por varones.
En ese contexto, sostuvo que los espacios de paridad no siempre emergen de una construcción orgánica, sino que muchas veces responden a criterios estratégicos vinculados a relaciones de poder, afinidades de clase o incluso aportes económicos dentro de las campañas.
Gobernadoras electas
Coca advirtió que este tipo de selección tiende a privilegiar perfiles alineados con programas ya establecidos y con escasa capacidad de ruptura. “Se configura un perfil de mujer política joven que es escogido y que, en general, no incomoda a los centros reales de poder”, señaló.
Además, describió una dinámica que, en su criterio, reproduce estructuras tradicionales dentro de los partidos.
No obstante, la analista marcó una diferencia en el caso de Gabriela de Paiva, cuya elección —dijo— se aparta de ese patrón. Afirmó que su llegada al poder no responde a la lógica de acompañamiento de liderazgos masculinos, sino a la consolidación de un proyecto político propio.
Análisis
En ese sentido, destacó tanto su formación académica como su trayectoria personal, vinculada a las dificultades del mercado laboral y al contacto directo con comunidades del departamento de Pando. A su juicio, este perfil representa una conexión más auténtica con la ciudadanía y abre la posibilidad de un liderazgo con mayor sensibilidad social en la región.
Finalmente, Coca consideró que el caso de De Paiva introduce un matiz relevante en el análisis político actual, al evidenciar que, aunque persisten estructuras tradicionales en la selección de candidaturas, también emergen liderazgos que desafían esas lógicas y construyen legitimidad desde la experiencia y el vínculo territorial.





















































































