La reciente definición de autoridades departamentales en el país dejó un dato importante e inédito. Por primera vez, dos mujeres asumirán como gobernadoras. A este hecho se suma la elección de la vicegobernadora en Santa Cruz, Paola Aguirre, lo cual sienta un precedente en cuanto al avance en la presencia femenina en cargos ejecutivos.
Sin embargo, la representación en los órganos legislativos departamentales mantiene una mayoría masculina.
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De acuerdo con los resultados preliminares del Órgano Electoral, María René Soruco, de Camino Democrático para el Cambio, ganó la Gobernación de Tarija con más del 70% de los votos en segunda vuelta. En Pando, Gabriela De Paiva, de la alianza Libre, obtuvo la victoria en primera vuelta. Ambas se convierten en las primeras mujeres en ocupar simultáneamente estos cargos en la historia reciente del país bajo la actual normativa electoral.
El escenario se amplía en Santa Cruz, donde Aguirre fue electa vicegobernadora junto a Juan Pablo Velasco. Se trata de la primera mujer en asumir ese cargo en ese departamento, aunque ya existen antecedentes en otras regiones del país.
Desde organizaciones que promueven la participación política de las mujeres valoró este avance como parte de un proceso sostenido hacia una mayor inclusión en espacios de decisión.
“La presencia de mujeres en espacios de decisión no es simbólica: es fundamental para transformar las prioridades públicas, posicionar las agendas de igualdad y avanzar hacia una gestión más inclusiva y representativa”, dijo la directora de la Coordinadora de la Mujer, Tania Sánchez.
También, se destacó que estos resultados abren camino para fortalecer agendas vinculadas a la igualdad y la representación.
No obstante, los datos sobre las asambleas departamentales reflejan un panorama distinto. Según análisis del Observatorio de Género, los hombres ocupan alrededor del 64% de los escaños, mientras que las mujeres alcanzan el 36%. Esta cifra muestra una reducción en comparación con procesos anteriores, cuando la presencia femenina llegó a niveles más cercanos a la paridad.
La brecha se amplía en las representaciones territoriales, donde la participación de mujeres resulta aún menor. Este comportamiento evidencia dificultades persistentes para consolidar liderazgos femeninos a nivel local.
Especialistas señalan que factores como la falta de paridad en las listas, prácticas discriminatorias y situaciones de acoso político influyen en estos resultados. Pues muchas mujeres en el ámbito político son violentas y hasta presionadas para dejar sus cargos.
“Reconocemos la elección de Paola Aguirre, en un contexto donde enfrentó altos niveles de violencia y acoso político en espacios digitales. Su elección (…) la urgencia de garantizar condiciones seguras para la participación política de las mujeres”, añadió Sánchez.
De ese modo, el desafío se centra en generar condiciones que garanticen una participación equitativa en todos los niveles de gobierno.
Aunque el acceso de mujeres a cargos ejecutivos departamentales marca un precedente, el equilibrio en los espacios legislativos aún se presenta como una tarea pendiente en el sistema político regional.
En Bolivia, la trayectoria política para una mujer en el país es más complicado y hostil, ya que son víctimas de acoso y violencia política que se intensifican en las redes sociales y medios de comunicación.
Los ataques consisten en la ridiculización pública, la difusión de estereotipos de género y amenazas directas.





















































































