Los comicios subnacionales han dejado una fotografía inédita del sistema político boliviano porque ninguna fuerza logró imponerse con mayoría clara y el mapa territorial se tiñó de múltiples colores, reflejando un país diverso y en transición.
En entrevista en Piedra, Papel y Tinta, el consultor político Ricardo Paz subrayó que Bolivia transita de un sistema de partido único hacia una democracia multipartidaria de base amplia.
“No hay ganadores netos ni perdedores absolutos, salvo casos como Unidad Nacional, que desapareció del mapa territorial. Lo que emerge es una Bolivia multicolor que obliga a reaprender a pactar”, indicó.
Para Paz, el poder se desplazará hacia los territorios. Indicó que los gobernadores y alcaldes se convierten en protagonistas de un escenario donde la negociación será constante. “Las autonomías son el camino, y los acuerdos ya no se limitarán a la Asamblea Legislativa, sino que deberán darse en cada región”, agregó.
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La analista política Erika Brockmann coincidió en la idea de una reconfiguración profunda. Recordó que incluso en los momentos de mayor hegemonía del MAS existía incongruencia entre su fuerza nacional y su presencia en gobernaciones y alcaldías.
“Hoy se cierra un ciclo político y se abre otro, con nuevos actores que deberán escribir la historia de esta transición”, señaló.
Brockmann advirtió que la gobernabilidad dependerá de la capacidad de diálogo y de superar la fatiga electoral. “Urge repensar el calendario electoral y fortalecer las autonomías, porque el país necesita medidas estructurales en un contexto complejo”, puntualizó.
Por su parte, Vladimir Peña destacó que la ciudadanía castigó tanto al oficialismo como a líderes confrontadores de la oposición. “La gente se cansó de un modelo político improductivo y abre una nueva etapa con liderazgos más dialogantes”, sostuvo.
Peña mencionó la emergencia de figuras como Juan Pablo Velasco en Santa Cruz y el retorno de líderes tradicionales con un tono menos confrontador. “El panorama es variopinto y obliga a construir un sistema de partidos más genuino, capaz de representar la diversidad del país”, añadió.
Los tres analistas coincidieron en que el gobierno deberá leer con inteligencia el mensaje de las urnas. Brockmann valoró ese pragmatismo y llamó a materializar encuentros inmediatos con los gobernadores.
“Las autonomías fueron traicionadas en el pasado, ahora toca profundizarlas con una gobernanza horizontal y asimétrica, según las capacidades de cada región”, explicó.
Peña, en la misma línea, planteó tres tareas urgentes: definir el modelo autonómico, avanzar en el pacto fiscal y desmontar el Estado centralizador heredado del MAS.
“La ciudadanía votó por un cambio, pero aún hay incertidumbre sobre qué tipo de cambio ofrecerán las nuevas autoridades”, advirtió.
La renovación generacional y la presencia femenina también fueron resaltadas por Paz, quien habló de una “feminización de la política” con liderazgos como René Soruco, Paola Aguirre y Fátima Tardío. “Es un soplo de aire fresco que contribuye a la renovación política”, dijo.
Brockmann también matizó que la renovación debe aprender de la experiencia acumulada. “Celebro la presencia de mujeres y nuevos liderazgos, pero también debemos rescatar lo positivo de los actores tradicionales. La política se reinventa para construir país”, mencionó.





















































































