Un mes después de haber recuperado su libertad tras 1.701 días detenida en la cárcel de mujeres de Miraflores, en La Paz, la expresidenta Jeanine Áñez habló nuevamente y abordó en su relato la situación de la justicia boliviana.
En una entrevista con El Deber, la exmandataria afirmó que durante casi cinco años vivió un proceso en el que “no había ninguna posibilidad de justicia” y donde le fueron “quitadas todas las condiciones de defensa”.
Áñez recordó que decidió guardar silencio en las primeras semanas tras salir de la cárcel para reencontrarse con su familia y recuperar estabilidad emocional. “Pensé darme un espacio para reflexionar, para volver a respirar en libertad”, contó.
Jeanine Áñez
Relató que esos días estuvieron dedicados a sus hijos, amigos y su entorno en Trinidad, donde intenta “reconstruir” su vida después de un encierro que calificó como devastador.
La exmandataria aseguró que su detención no respondió a delitos, sino a un momento político convulso donde ella fue “la principal protagonista” de un escenario que derivó en “una saña sin misericordia”.
Sin embargo, dijo que lo más grave fue la imposibilidad de ejercer su derecho a una defensa real. “No había condiciones, no había ninguna posibilidad”, afirmó.
Explicar también por qué decidió prescindir de abogados en los nueve procesos abiertos en su contra.
Justicia
Áñez dijo que enfrentó audiencias que llegaban a ser tres o cuatro por semana, una dinámica que consideró “tremendamente inhumana” y emocionalmente destructiva. Aseguró que era inútil intentar defenderse “ante un tribunal, ante fiscales, ante el poder político que tenía enfrente”. “Era pelear contra el poder”, sintetizó.
Incluso, según relató, evaluó la posibilidad de exigir un juicio de responsabilidades, pero las circunstancias la llevaron a desistir. “Decidí que no era justo para mí ese desgaste”, sostuvo.
Afirmó que optó por dejar que el sistema actuara por sí mismo, confiando en que “en algún momento se va a restituir el Estado de derecho en nuestro país”.
Detención
Hoy, desde su casa en Trinidad, aseguró que respira “libertad y esperanza” y considera que comienzan a aparecer señales de cambio. Dijo que observa un sistema judicial que, aunque todavía cuestionado, da indicios de recuperar independencia. “En algún momento vamos a volver los presos políticos a confiar en la justicia”, afirmó, convencida de que los recientes acontecimientos demuestran que esa transición ya empezó.
Finalmente, Áñez reiteró que buscará justicia respecto de su situación, qie no desde el rencor, sino desde la convicción de que el país necesita una justicia imparcial y comprometida con las garantías constitucionales. “Aquí estoy nuevamente en mi tierra, respirando libertad”, dijo.
Áñez estuvo privada de su libertad desde marzo de 2021, en el marco de las investigaciones del extinto caso Golpe de Estado I. Salió de prisión el 6 de noviembre de este año.





















































































