En medio de un clima de expectativa ciudadana y esperanza contenida, Rodrigo Paz jurará este sábado como presidente constitucional de Bolivia para el periodo 2025-2030. Su asunción, en la Asamblea Legislativa, marcará el inicio de una nueva etapa política tras el cierre de un ciclo de 19 años de gobiernos ligados al Movimiento Al Socialismo (MAS).
Paz, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), llegó al poder al ganar la segunda vuelta electoral, el 19 de octubre, con el 54,9% de los votos. Será acompañado por el vicepresidente Edmand Lara, otrora capitán de la Policía Boliviana, a quien se le atribuye el mayor caudal de la votación de la fórmula del Partido Demócrata Cristiano (PDC).
Rodrigo Paz
El nuevo mandatario iniciará su gestión con un desafío mayúsculo: enfrentar la crisis económica más compleja de las últimas dos décadas, caracterizada por la escasez de dólares, los problemas de abastecimiento de combustibles y la inflación que golpea a la canasta familiar.
Desde que ganó las elecciones generales de agosto y el histórico balotaje de octubre, Paz reconoció que el país atraviesa “un momento delicado” y sostuvo que su prioridad será “devolver estabilidad, confianza y certidumbre” a la economía nacional. “El dólar volverá, el combustible se normalizará y la producción nacional será la base del crecimiento”, dijo en Santa Cruz, en plena campaña para la segunda vuelta electoral, en un mensaje en el que pidió unidad y compromiso de todos los sectores.
Crisis
En los últimos meses, los precios de productos básicos como el arroz, el aceite, la harina y las carnes registraron incrementos superiores al 25%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En octubre, la inflación llegó a 0,75% y la acumulada al décimo mes es de 19,22%, una de las más altas de los últimos años. La previsión del Gobierno, de 7,5% para 2025, fue superada con creces.
A esta situación se suma la falta de divisas en el mercado nacional. El problema derivó en una serie de problemas para el sector productivo. Los productos, insumos y materia prima escasearon y provocó el incremento de los productos derivados en esos ámbitos.
Además, sin dólares, la importación de combustibles y su provisión a nivel nacional se complicó.
Presidencia
Ante ese panorama, el presidente electo anunció la implementación de un “Plan de Estabilización y Reactivación Económica” con el respaldo de la comunidad internacional. Según confirmó, en su reciente gira por Estados Unidos logró compromisos de financiamiento por $us 3.100 millones, provenientes de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.
“Estos recursos serán el colchón que necesitamos para reactivar la economía boliviana. No son préstamos sin rumbo, sino inversiones destinadas a fortalecer nuestras reservas internacionales, garantizar combustibles y apoyar la producción nacional”, sostuvo Paz.
El mandatario destacó que su equipo económico priorizará la estabilidad cambiaria y la recuperación de la confianza en el sistema financiero. “Vamos a recuperar la credibilidad del país. Con trabajo, disciplina fiscal y una visión abierta al mundo, Bolivia volverá a ser un referente de crecimiento”, aseguró.
Gobierno
El nuevo gobierno también enfrenta tensiones sociales y expectativas elevadas. Sectores como los gremiales, transportistas y microempresarios reclaman medidas urgentes para paliar la falta de liquidez, mientras la Central Obrera Boliviana (COB) advirtió que defenderá la subvención de los combustibles y los programas sociales.
Paz llamó a un pacto nacional por la economía, que incluya a empresarios, trabajadores, universidades y gobiernos subnacionales. “No habrá progreso si seguimos divididos. Éste no es un tiempo de confrontación, sino de reconstrucción”, subrayó.
Con la promesa de “ordenar la casa” y “recuperar la confianza”, Rodrigo Paz asume el timón de un país que espera respuestas concretas a la crisis. El desafío será grande, y los primeros 100 días de su gestión marcarán el pulso de su gobierno y la esperanza de millones de bolivianos que aguardan un alivio en sus bolsillos.
Su equipo contra la crisis está liderado por el exministro José Luis Lupe, hace poco candidato a la Vicepresidencia en el binomio de Samuel Doria Medina, y el economista José Gabriel Espinoza.





















































































