Después de cuatro años y siete meses de reclusión, la expresidenta Jeanine Áñez abandonó este jueves el penal de Miraflores en la ciudad de La Paz, luego de que la justicia anulara la sentencia condenatoria de 10 años impuesta por el caso ‘Golpe de Estado II’.
“Se tuvo que ir el monstruo (al gobierno del MAS) para que yo vuelva a la vida y para que se reconozca que en este país jamás hubo un golpe de Estado. Lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar que nuestro derecho y voto sean respetados”, señaló Áñez tras su salida del penal.
Añadió que jamás se arrepentirá de haber servido a la patria “cuando esta la necesitó” y calificó este periodo de encierro como un tiempo “duro y doloroso”.
“Esto me ha enseñado a tener fuerza. Toda esta experiencia, de casi cinco años injustos, en los que me trataron como a una verdadera delincuente, sin compasión, y en los que mi salud se deterioró, me deja más firme. Aquí estoy, de pie y dispuesta a seguir sirviendo a Bolivia desde donde me toque”, afirmó.
Áñez dijo sentirse “muy tranquila” y con la frente en alto, porque no tiene “ninguna cola ni un dedo que la apunte”. “Puedo mirar a los ojos a todas las personas, porque el régimen que me acusó me abrió nueve procesos, pero no pudo encontrarme ni un solo hecho de corrupción”, sostuvo.
La exmandataria expresó su deseo de que, en esta nueva etapa, no existan presos ni perseguidos políticos, y que se restituya plenamente la independencia de poderes en el país.
Su hija, Carolina Ribera, afirmó que la exmandataria “está absuelta de todo proceso” y goza de libertad irrestricta.
“Ella puede ir a su casa en libertad, sin ninguna firma. Estamos emocionados de que al fin llegó el día. Hoy, 6 de noviembre de 2025, es el mejor día: después de 1.700 días y casi cinco años de tantas ilegalidades, al fin vamos a ver libre a mi madre”, expresó Ribera.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló el martes la sentencia dictada en junio de 2022 por el Tribunal Primero de Sentencia Anticorrupción de La Paz, que condenó a Áñez a 10 años de prisión por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución.
El máximo tribunal ordenó su liberación inmediata y dispuso que el proceso sea reconducido bajo la vía de un juicio de responsabilidades, en atención a que Áñez ejerció la Presidencia del Estado.
Durante los conflictos poselectorales de 2019, el entonces presidente Evo Morales renunció al cargo el 10 de noviembre, en medio de una grave crisis política y social tras las denuncias de fraude electoral en los comicios del 20 de octubre de ese año.
Dos días después, el 12 de noviembre, la entonces senadora y segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez, asumió primero la titularidad de la Cámara Alta y luego la Presidencia del Estado, en actos desarrollados en la Asamblea Legislativa sin quórum reglamentario ni la presencia de la mayoría parlamentaria del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Líderes de la oposición celebraron el miércoles la anulación de la sentencia y destacaron la decisión del TSJ como un acto de reparación judicial tras lo que calificaron como un proceso político en su contra.





















































































