El comandante general de la Policía Boliviana, general Augusto Russo, informó este jueves que se ha desplegado un mayor número de efectivos y se han intensificado los controles migratorios en todos los puestos fronterizos en la frontera con Brasil, tras el megaoperativo policial contra el Comando Vermelho que dejó más de 130 muertos.
El operativo de refuerzo forma parte del Plan de Operaciones Escudo de Hierro, que dispone la realización de acciones policiales coordinadas en los puntos limítrofes con Brasil, con el objetivo de prevenir el ingreso al país de personas con antecedentes criminales o situación migratoria irregular.
“Se han desplegado personal policial en todas las fronteras en Santa Cruz: San Matías, Puerto Suárez y Guayaramerín (Beni) y todo lo que es Bolpebra, (Pando, se) han dispuesto personal para identificar puntos crisis, pasos fronterizos habilitados y no autorizados”, explicó el jefe policial.
Las acciones buscan cerrar rutas irregulares que podrían ser utilizadas por miembros de organizaciones criminales que huyen del operativo ejecutado por la Policía Federal de Brasil en Río de Janeiro, donde se desmantelaron células del Comando Vermelho.
En esa línea, el director nacional de Interpol, coronel Juan Carlos Bazoalto, informó que, tras el operativo en Río de Janeiro, se envió un comunicado a Interpol Brasil con el fin de que se les informe si alguna persona con antecedentes criminales ingresó al país.
“Se está trabajando en esa coordinación y nuestra unidad policial migratoria está tomando los recaudos en los puestos fronterizos. Ante cualquier situación sospechosa de cualquier persona que trate de ingresar a nuestro país se exigirá toda la documentación pertinente”, señaló.
Además de Bolivia, Paraguay y Argentina también reforzaron sus controles fronterizos para evitar la fuga de integrantes del grupo criminal hacia sus territorios.
El megaoperativo en Río de Janeiro, ejecutado el martes por la Policía Federal de Brasil, dejó 130 personas fallecidas, entre policías y presuntos criminales. Según las autoridades brasileñas, unos 2.500 efectivos participaron en la intervención destinada a “combatir la expansión territorial del Comando Vermelho”, la organización criminal más grande de esa ciudad.





















































































