Jorge Quiroga no es ajeno a las situaciones de crisis del país; lo sufrió cuando fue presidente y lo cuestiona ahora que es candidato. Cuando entregó el mando del país a Gonzalo Sánchez de Lozada en 2002, éste le recordó qué país le dejaba entonces.
El candidato de la alianza Libertad y Democracia (Libre) pugna la presidencia del Estado ante Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), quien ganó las elecciones del 17 de agosto con el 32,06% de los votos, que, no obstante, no le alcanzaron para consagrarse presidente del país.
La llegada de Quiroga al balotaje del domingo se caracterizó por un duro discurso contra los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS), de Luis Arce y Evo Morales, a los que consideró que fueron años de despilfarro.
El domingo, en el último debate presidencial propiciado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el candidato repasó la premisa de su campaña electoral relativa a la situación económica.
Inflación
“Terminamos con la inflación desde el arranque. ¿De dónde viene la inflación? De tres vertientes: Una, que este gobierno se gastó el gas; se acabó el diésel y la gasolina; nos dejó sin oro. ¿Y ahora de dónde sacan la gastadera y la robadera? Del Banco Central, parece inofensivo, ¿pero esa tarjeta de crédito quién la paga?”, cuestionó entonces el exmandatario.
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La inflación de Bolivia en septiembre alcanzó 0,20%, pero la acumulada a nueve meses del año llegó a 18,33%, por encima del 7,5% que proyectó el gobierno de Arce para este año. La situación, más allá de los números, es que el país sufre de escasez de combustibles por la carencia de dólares y el encarecimiento de los productos de la canasta familiar y de consumo cotidiano.
Crecimiento
Ayer, el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Humberto Arandia, develó que, al primer semestre, la economía decreció 2,4%. El dato difiere con creces de la previsión anual de crecimiento del Gobierno, 3,5%.
En el debate del domingo, Paz recordó a Quiroga que, en su gobierno, el Producto Interno Bruto (PIB) bajó de $us 8.125 millones a $us 7.894; las Reservas Internacionales Netas (RIN) cayeron de $us 1.000 millones a $us 853 millones y el déficit comercial de menos 355 (millones de dólares) a menos 457 (millones de dólares). “Es una lista larga, no te fijes en mis asesores”, espetó el candidato.
Quiroga llegó al poder tras la renuncia del presidente Hugo Banzer, el 6 de agosto de 2001, aquejado por un cáncer terminal.
2002
Cuando entregó el gobierno a Gonzalo Sánchez de Lozada, un año después, el discurso del presidente del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) se centró en “el momento muy difícil de la historia de Bolivia”. Describió que el país se encuentra su “cuarto año año de recesión económica”, en el que “el desempleo ha subido tres veces, a diario se cierran empresas y la gente está desesperada, decepcionada de su país”.
Desafió al país a estar unido. “Tenemos que estar unidos porque esta crisis es del colapso económico, contagioso, peligroso y terminal”, dijo el mandatario.
Finalmente, Sánchez de Lozada planteó a los bolivianos “resistir y superar esta crisis que ronda en toda Latinoamérica”.
Huracanes y vientos
Cuando Quiroga cedió el poder a Sánchez de Lozada, el 6 de agosto de 2001, se expresó optimista respecto de los resultados de su corta gestión .
Se mantuvo un año en el gobierno tras la renuncia del presidente Hugo Banzer Suárez (1997-2001), afectado por un cáncer.
En su discurso de despedida, en el viejo Congreso Nacional, destacó el tránsito democrático de su gobierno. “Somo un país afortunado; en otros países se reclama la participación con las armas, en Bolivia se participa con el voto”, afirmó entonces.
A lo largo de 20 minutos de su discurso, usó retóricas y metáforas, dice la crónica de La Razón.
“Durante este año nuestra vocación principal fue, como dijimos, el trabajo por los pobres. Sus esperanzas fueron nuestras instrucciones, sus sueños nuestros desvelos y el mejor futuro al que aspiran, nuestra causa permanente”, afirmó en su discurso.
Entonces, Quiroga tenía 42 años. En 1997 había sido elegido vicepresidente del país.
Al referirse a su gestión económica, dijo que había logrado inyectar $us 1.200 millones a través de la inversión pública, la reprogramación de deudas del sector productivo y la devolución de aportes de ProVivienda.
Con esas cifras, revindicó: “A diario vemos enormes dificultades que enfrentan las naciones vecinas. Pero, gracias, a las medidas económicas que hemos estado aplicando, los huracanes que azotan al vecindario han sido apenas vientos para Bolivia”.





















































































