La defensa de la expresidenta transitoria Jeanine Áñez manifestó su confianza en que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emitirá un fallo absolutorio en el denominado caso Golpe de Estado II, por el cual la exmandataria fue sentenciada a 10 años de prisión por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución.
El abogado de la exmandataria, Luis Guillén, recordó que el Auto Supremo 180/2025 y el TSJ admitieron el recurso de revisión extraordinaria de sentencia presentado por la defensa. Consideró esta decisión como un paso fundamental para recurar la libertad de Áñez.
“Es un paso a efectos de poder buscar la absolución de la exmandataria dentro del proceso mal llamado Golpe de Estado II”, afirmó Guillén.
El jurista señaló que la admisión del recurso marca un paso importante debido a que, en su criterio, fue un juicio de carácter político, con el único objetivo de condenar a la exmandataria.
Asimismo, denunció que durante el proceso no se respetaron garantías ni derechos, y que se vulneraron varias etapas procesales.
“Entre las ilegalidades, este proceso fue llevado de forma muy acelerada. Se desdobló de manera irregular, bajo órdenes de distintas autoridades, incluido el presidente Luis Arce, el exministro de Justicia Iván Lima y el propio Evo Morales”, añadió.
La semana pasada se conoció el fallo del TSJ que, además, instruye que el Tribunal de Sentencia Anticorrupción Primero de La Paz remita los antecedentes originales en un plazo de tres días.
En septiembre, la defensa de Áñez presentó un nuevo recurso de revisión ante el Órgano Judicial después de que el TSJ declarara inadmisible el primer recurso.
Áñez indicó en esa oportunidad que ya había cumplido 1.450 días de detención, desde el 13 de marzo de 2021, y aseguró que permanece en “indefensión”, sin garantía ni derechos, y reiteró su inocencia.
En 2022, la expresidenta fue sentenciada a 10 años de prisión, debido a su autoproclamación presidencial el 12 de noviembre de 2019.
Durante los conflictos poselectorales de 2019, el entonces presidente Evo Morales renunció al cargo la tarde del 10 de noviembre. Lo hizo en medio de una fuerte convulsión social y política por la denuncia de un supuesto fraude en las elecciones del 20 de octubre.
Dos días después, el 12, la entonces senadora Jeanine Áñez y segunda vicepresidenta de dicho órgano asumió, primero, la titularidad de la Cámara Alta y, luego, la Presidencia del Estado, en sendos actos en la Asamblea Legislativa, sin quorum reglamentario ni la presencia mayoritaria de la bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS), que ostentaba la mayoría parlamentaria.





















































































