El vicepresidente David Choquehuanca afirmó este lunes que el próximo gobierno debe ejercer el poder con respeto y alejándose de cualquier forma de autoritarismo, al tiempo de enfatizar la importancia de mantener la unidad y la democracia en el país.
“El futuro gobierno tiene que gobernar con respeto, no con autoritarismo. Tiene que gobernar con amor a su pueblo, no con odio, no con venganza, no con prepotencia para que respeten a nuestros pueblos. No hay que debilitar a nuestras organizaciones”, expresó Choquehuanca en el XIX Magno Congreso Ordinario de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa”.
Choquehuanca señaló que se debe fortalecer a las organizaciones y también recomendó al nuevo gobierno atacar la pobreza, el contrabando, el narcotráfico. “Hay muchos problemas”, reconoció.
El vicepresidente indicó que el Estado Plurinacional no ha sido para profundizar el colonialismo y cuestionó la permanente confrontación política. “Hasta cuándo se va a ir peleando”, interpeló.
Asimismo, advirtió que los candidatos necesitan tomar conciencia de que los electores están cansados de la polarización y la división. “Los votantes exigen bienestar en el bolsillo, en el estómago y en el hígado”, dijo, en alusión al descontento popular.
“Por la codicia de unos cuantos hermanos, por la ambición de unos cuantos, los bolsillos de nuestro pueblo han sido afectados. Han llenado de ira a nuestros hígados y eso tiene que ser reparado. No podemos profundizar la ira”, agregó.
Choquehuanca insistió en que los futuros gobernantes tienen que “sanar el bolsillo y el estómago del pueblo”, pero lamentó que los candidatos insistan en prolongar la división y el enfrentamiento.
“No hay que confrontar al pueblo, no hay que dividir al pueblo, no hay que envenenar el hígado, porque un pueblo equivocado puede estar pateando perro equivocado y después arrepentirse”, manifestó.
Abogó además por la unidad de las organizaciones sociales y sostuvo que “el enemigo quiere dividirnos”. Reconoció, sin embargo, que existen “hermanos” que no apuestan por la unidad.
“Tenemos que sacarnos tiempo porque tenemos que discutir otros problemas, como cómo nos organizamos y hacemos para que nos respeten”, señaló.
Recordó que en los años 90 los pueblos aymara y quechua decidieron forjar su propio camino tras décadas de humillación y racismo. En ese marco, reivindicó la Constitución Política del Estado aprobada en 2009, en reemplazo de la anterior, que —dijo— no reconocía a los pueblos indígenas.





















































































