Antonio de la Fuente, identificado como el “testigo clave” en el caso Golpe de Estado, aseguró que su declaración fue tergiversada para justificar la aprehensión del gobernador electo de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, la expresidenta Jeanine Añez y el exlíder cívico potosino Marco Antonio Pumari.
“En ese momento, yo nunca hablé de golpe de Estado. Me han catalogado testigo clave solo para ponerme en la vitrina y que me destruyan las personas. La declaración que yo he dado no daba para aprehenderlos a estos señores, y los han aprehendido”, declaró en una entrevista con Unitel.
Jeanine Áñez
De la Fuente negó haber implicado directamente a Añez, Camacho y Pumari en su testimonio ante el Ministerio Público. “Jamás he dicho ‘la señora Añez ha cometido este delito’, ‘el señor Camacho ha cometido este delito’, ‘el señor Pumari cometió ese delito’. Eso es falso y el fiscal (Omar) Mejillones miente”, afirmó.
El testigo también cuestionó la legalidad del proceso judicial y consideró que no existían fundamentos para las detenciones y procesos por la vía ordinaria. “Aparentemente, no hubo sustento jurídico”, dijo.
Las declaraciones de De la Fuente provocaron reacciones políticas. En días recientes, Jeanine Añez exigió a la Fiscalía General del Estado iniciar una investigación sobre lo que calificó como “testimonios falsos o manipulados” por el fiscal del caso.
Luis Fernando Camacho
Los tres líderes políticos implicados se encuentran recluidos: Camacho, en el penal de Chonchocoro, en Viacha, Añez en el penal mujeres de Miraflores, y Pumari en Cantumarca, Potosí. El caso sigue generando controversia a pocas semanas de las elecciones presidenciales.
¿Qué rol jugaron los tres implicados en el caso Golpe de Estado I? Después de las elecciones generales del 20 de octubre de 2019, Camacho —en su calidad de presidente del Comité pro Santa Cruz— lideró las protestas que denunciaban un supuesto fraude electoral. Por su parte, Pumari lideraba el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) y replicó la movilización en Potosí.
Marco Antonio Pumari
Los movilizados, cuyas protestas se repitieron en varias regiones del país, coronaron su pedido la mañana del 10 de noviembre. El entonces presidente Evo Morales pidió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) que anule los comicios que había ganado. En la tarde, a las 16.50, el ahora exmandatario renunció al cargo.
La protesta de los opositores había cobrado fuerza con un motín policial y la sugerencia militar para que Morales deje el cargo.
Dos días después de la renuncia de Morales, la entonces senadora Áñez asumió, primero, la titularidad de la Cámara Alta, luego, la presidencia del Estado. Lo hizo en sendos actos en la Asamblea Legislativa, sin quorum reglamentario ni presencia de la bancada mayoritaria del MAS, que entonces ostentaba la mayoría parlamentaria.
A ese suceso, el Gobierno lo llamó un “golpe de Estado” y el expresidente Carlos Mesa, “sucesión impecable”.





















































































