El presidente Luis Arce sostuvo una reunión de manera virtual con el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, y expuso los “constantes” intentos de desestabilización que enfrenta Bolivia, así como los violentos bloqueos carreteros que lidera el expresidente Evo Morales.
El mandatario denunció que el líder cocalero insiste en la reelección como “derecho humano”, pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos establecieron que tal derecho “no existe y nuestra propia Constitución lo impide”.
Indicó que como “resultado de estos bloqueos, el pueblo tuvo que lamentar la muerte de 4 policías y 1 civil, además de personal de salud y 50 efectivos heridos”.
“El derecho a la protesta y libre expresión nunca puede implicar violación de los derechos fundamentalísimos como el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la alimentación y al libre tránsito”, escribió el jefe de Estado a través de sus redes sociales.
El Alto Comisionado para los Derechos Humanos expresó su solidaridad con el Bolivia y expresó el pleno apoyo “a un proceso preelectoral pacífico, basado en el diálogo y en el pleno respeto al Estado de derecho”.
Sectores afines al expresidente Morales mantienen el bloqueo de carreteras desde el 2 de junio en plena crisis económica del país. Y, según un reporte de la Administradora Boliviana de Caminos (ABC), solo persisten 13 puntos de bloqueo en el país.
Organizaciones evistas buscan la inscripción de la candidatura de Morales para las elecciones generales, pero, además, piden la renuncia del presidente Luis Arce por la crisis económica que atraviesa el país. Esto en relación al alza de precios de la canasta familiar, falta de combustibles y dólares.
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El mandatario destacó también el pronunciamiento de Jan Jarab, representante de ONU DDHH para América del Sur, quien recordó que las normas internacionales “no amparan a quienes incitan o ejercen violencia, especialmente cuando provocan lesiones o muerte”.
Arce reafirmó su compromiso con la “democracia, el orden constitucional y el respeto a los derechos del pueblo boliviano”.
En esa línea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó la escalada de violencia durante las manifestaciones de sectores afines al expresidente Evo Morales y que dieron inicio el 2 de junio.
La “CIDH y su RELE (Relatoría Especial para la Libertad de Expresión) condenan la escalada de violencia durante las manifestaciones que iniciaron el 2 de junio. Según información, al menos 4 personas han fallecido, incluyendo 3 agentes estatales que perdieron la vida por impactos de bala en Llallagua, en donde decenas de personas fueron heridas el 11 de junio. Asimismo, periodistas que cubren las protestas recibieron amenazas”, señala el comunicado del organismo internacional.




















































































