La internacionalista y analista política Angélica Coca sostiene que el conflicto entre Estados Unidos, Irán e Israel no es solo una escalada militar coyuntural, sino una reconfiguración profunda del orden global.
Para ella, la disputa central gira en torno al control del petróleo y la seguridad energética, en un escenario cada vez más fragmentado.
Estrecho de Ormuz
Uno de los puntos clave del posible acuerdo es la apertura del Estrecho de Ormuz, por donde transita más de un tercio del petróleo mundial. Coca explica que también se negocia la reducción de sanciones contra Irán y la moratoria en el enriquecimiento de uranio. “Todo apunta a un acuerdo rápido, pero todavía no podemos cantar victoria”, advierte.
En entrevista a Piedra, Papel y Tinta de La Razón, la analista subraya el rol de China, que absorbe cerca del 40% del petróleo del Golfo y ha recibido gran parte del crudo iraní en los últimos años, mientras la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reestructura tras la salida de Emiratos Árabes, un hecho que marca un momento histórico en el mercado global.
Energías renovables:
La transición hacia energías renovables es otra tendencia que identifica. China, señala, que ha impulsado la energía solar con metas de producción que abaratan costos y permiten pensar en municipios y regiones menos dependientes del petróleo.
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Sin embargo, advierte que aún falta desarrollo para que estas fuentes sustituyan plenamente al transporte y la industria.
En cuanto a los países del Golfo, Coca afirma que la alineación con Estados Unidos e incluso con Israel los ha vuelto más inseguros. “La lección es que estar próximos a Estados Unidos los ha hecho más vulnerables”, señala.
Intentos fallidos
La analista recuerda que el acuerdo nuclear de 2015 fue un intento de transparencia y confianza, pero que hoy Irán se muestra más hostil en las negociaciones. “Estamos en un mundo mucho más inseguro, mucho más volátil”, menciona, al señalar que el multilateralismo se debilita y las agencias internacionales enfrentan mayores dificultades para mediar.
Coca concluye que la geografía esta disputa. El Estrecho de Hormuz, los países del Golfo y las rutas energéticas siguen definiendo la estabilidad mundial. En este contexto, la energía y las alianzas estratégicas se convierten en los factores que reconfiguran el poder global y marcan el rumbo de un orden internacional más incierto.





















































































