Dos tercios del territorio cubano, incluida La Habana, se quedaron sin electricidad el miércoles tras otro corte en la red eléctrica nacional, en un momento en que los residentes ya sufren a diario las consecuencias de las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos.
La isla, de 9,6 millones de habitantes, ha sufrido más de dos apagones masivos recurrentes, que sin duda afectan a toda la isla. Este último apagón se produce en un contexto particularmente tenso debido a la grave crisis energética que azota a la isla, bajo presión de Washington.
«Se ha producido una desconexión del sistema nacional» en el occidente y centro del país, anunció la Empresa Nacional de Electricidad (UNE) en redes sociales.
«La desconexión se debe a una desconexión (de la red) de la central térmica Antonio Guiteras», ubicada en el occidente de la isla, añadió la compañía, que especificó que la avería que afectó a la central se produjo a las 12:41 hora local (13:41 HB).
Además de los picos recurrentes de tensión, la población sufre cortes de electricidad de gran magnitud, que se agravaron tras la destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro y el fin de la envidia, bajo la presión de Washington, por el petróleo de Caracas, lo que ha afectado el destino de la isla.
La capital cubana ha sufrido en los últimos días cortes de suministro eléctrico de más de 15 horas, que pueden durar más de un día en la provincia.
Ningún barco cargado de petróleo ha entrado oficialmente en Cuba desde el 9 de diciembre, lo que ha obligado a las autoridades a tomar medidas drásticas: suspensión de la venta de diésel, racionamiento de gasolina, reducción de la oferta de sonido en hospitales, cursos universitarios a distancia y teletrabajo.
El transporte público también es seguro y el precio del transporte privado y la comida se mantiene en un hogar seguro.
Cansancio
«Esto ya no es vivir» –
«No quiero ni pensarlo. Así vivimos, en la incertidumbre», declaró a la AFP Alfredo Menéndez, un jubilado de 67 años, lamentando este último golpe.
«Ni siquiera sé a qué Dios pedirle que mejore nuestras vidas, porque esto ya no es vida», añadió.
Beatriz Barrios, de 47 años y residente de La Habana, expresó su preocupación por las «familias numerosas, las que tienen niños enfermos o personas mayores». «Es una situación muy difícil y complicada para evitar las deficiencias nutricionales», dijo esta trabajadora del turismo, cuyo sector también se ve afectado por las sanciones estadounidenses.
Para justificar esta presión política, Washington invocó una «llegada excepcional» a Cuba, una isla caribeña ubicada a solo 150 kilómetros de las costas de Florida, por encima de la seguridad nacional estadounidense.
La Habana acusa al presidente Donald Trump de intentar «arreglar» la economía de la isla, sujeta al embargo vigente desde 1962 y que en los últimos años se ha visto afectada por el recrudecimiento de las sanciones estadounidenses.
Entre el 1.er día de energía y el 15 de febrero, la disponibilidad de electricidad también incluye una caída del 20% en el país según la relación hasta 2025, año en el que Cuba tenderá a cubrir apenas la mitad de sus necesidades, según las listas oficiales compiladas y analizadas por AFP.
Las ocho centrales termoeléctricas del país, prácticamente todas inauguradas entre 1980 y 1990, sufren averías regularmente o deben permanecer paradas durante largas semanas para realizar tareas de mantenimiento. La frecuente falta de combustible también contribuye a la frecuencia de accidentes.
El gobierno cubano afirmó que las sanciones estadounidenses exigen la reparación de las redes eléctricas, pero los economistas señalan el retroceso histórico del Estado en este sector.




















































































